Liz Medrano
Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, el riesgo de sufrir un golpe de calor se incrementa, especialmente si no se toman las precauciones adecuadas. El catedrático de Ciencias del Deporte de la Universidad Europea, Vicente Javier Clemente, alerta sobre la importancia de detectar a tiempo los síntomas comunes del golpe de calor, los cuales incluyen temperatura corporal elevada (por encima de los 40°C), piel caliente y seca, mareos, náuseas, dolor de cabeza, y en casos graves, pérdida de consciencia.
El golpe de calor es más frecuente cuando se realizan actividades físicas intensas al aire libre, se trabaja bajo el sol o se permanece en lugares sin ventilación adecuada. Clemente destaca que los grupos más vulnerables son los niños pequeños, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas, como las cardíacas o respiratorias. Además, factores como la deshidratación y el uso de ropa inapropiada aumentan el riesgo.
Ante este panorama, el experto recomienda mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y usar ropa ligera y de colores claros. Además, subraya la importancia de beber al menos 2 a 3 litros de agua al día, dependiendo de la actividad física y las condiciones climáticas.
Para quienes no se sienten atraídos por el agua, existen alimentos que también ayudan a prevenir el golpe de calor. El pepino, la naranja y la sandía son tres de los alimentos más recomendados por su alto contenido de agua y propiedades nutritivas, los cuales son ideales para mantener el cuerpo hidratado y prevenir la deshidratación.
Así, expertos recomiendan incorporar estos alimentos a la dieta diaria durante los meses más calurosos para reducir los riesgos asociados al calor extremo y proteger la salud durante el verano.