Un equipo de científicos liderado por Thomas Watters descubrió a principios del año pasado grandes depósitos de agua congelada bajo la superficie de Marte, en la región conocida como Medusae Fossae.
Estos depósitos tienen una profundidad de 3.7 km, lo que sugiere que el planeta rojo podría haber albergado un océano en el pasado.
Los investigadores señalan que, aunque el hallazgo es prometedor, el acceso al agua podría ser complicado debido a las gruesas capas de polvo y sedimentos que la cubren.
Este descubrimiento es clave para futuras misiones espaciales y la posible colonización del planeta, ya que el agua es un recurso esencial para la exploración humana.