En el marco del Día del Abuelo, salimos a las calles con una pregunta sencilla, pero cargada de profundidad: ¿Qué consejo le darías a tu yo joven? Las respuestas de las personas adultas no solo emocionaron, sino que también dejaron valiosas reflexiones sobre el paso del tiempo, las decisiones tomadas y el valor de la experiencia.
La mayoría coincidió en un deseo común: haber sido aún mejores personas de lo que son hoy. Algunos mencionaron que les hubiera gustado ser más emprendedores, otros expresaron arrepentimientos por no haber aprovechado oportunidades de estudio, mientras que no faltaron las respuestas más ligeras pero igualmente sinceras: “Comer todo el helado posible”, dijo entre risas un abuelito .
También se habló de lo que quedó pendiente: viajes, pasatiempos, metas postergadas por diversas razones. Para muchos, mirar hacia atrás fue una oportunidad para recordar que aún hay tiempo para cumplir esos sueños olvidados.
Otro consejo frecuente fue el de cuidar a las personas mayores. “Un día, todos llegaremos a esa etapa”, dijeron con voz sabia, reconociendo que la juventud es un regalo que hay que valorar mientras se tiene.
Finalmente, todos coincidieron en algo esencial: la experiencia enseña a no repetir los mismos errores.
En este Día del Abuelo, más allá de las felicitaciones y los regalos, quedó un mensaje claro: escuchar a quienes ya vivieron una buena parte del camino puede ser una brújula valiosa para quienes aún lo están recorriendo.