Con tenates al hombro y orgullo en el pecho: mujeres de Coapan corren por su tradición en la Carrera de la Tortilla
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690 participantes recorrieron 5 kilómetros cargando hasta 6 kilos de tortillas, en la edición número 32 de esta celebración que honra el oficio ancestral de su comunidad
Un total de 690 mujeres originarias de la junta auxiliar de Santa María Coapan tomaron las calles de Tehuacán para participar en la edición número 32 de la Carrera de la Tortilla, recorriendo 5 kilómetros en tiempos que oscilaron entre los 28 minutos y la hora completa, en una jornada que combinó resistencia física con un profundo orgullo por sus raíces.
Niñas, jóvenes y adultas mayores le dieron vida a la competencia, muchas de ellas cargando sus tenates con 1, 3 y hasta 6 kilos de tortilla. La partida se dio desde la explanada del Palacio Municipal de Tehuacán a las 09:00 horas en punto.
El trayecto arrancó sobre la calle Segunda de Morelos, para después incorporarse a la calle 3 Oriente e ingresar a la avenida Reforma Sur y al bulevar José María Morelos y Pavón. Las corredoras continuaron hasta el monumento a "La Coapeñita" y siguieron por la avenida Nacional de la comunidad subalterna de Santa María Coapan, hasta llegar a la presidencia auxiliar, donde se ubicó la meta.
El oficio de hacer tortillas ha pasado de generación en generación entre las mujeres de Coapan, quienes son las encargadas de preparar el nixtamal y la masa con la que elaboran este alimento. Se trata de una actividad que, durante décadas, se ha convertido en un verdadero modus vivendi: el 75 por ciento de las mujeres originarias de la comunidad se dedica a este trabajo.
Muchas de ellas comenzaron desde pequeñas, aprendiendo el oficio de sus abuelas o madres, y hoy continúan vendiendo sus tortillas en Tehuacán y la región. En algunos casos, su producto llega incluso a otras ciudades del país y al extranjero.
El origen de esta carrera se remonta a 1994, cuando maestros y alumnos de la escuela primaria bilingüe Cuauhtemóctzin la organizaron por primera vez con el propósito de reconocer las tradiciones de su comunidad. Con el paso de los años, cada vez más mujeres se fueron sumando, hasta convertir el evento en una cita anual que representa un motivo de orgullo tanto para su gente como para quienes los visitan desde fuera.
Algunas participantes relataron que se trataba de su primera vez en la carrera, y que decidieron sumarse por el deseo de sentirse orgullosas de sus raíces. Otras, en cambio, señalaron que ya han corrido en ediciones anteriores y que año con año esperan vivir esta fiesta comunitaria, pues más que una competencia, la consideran una celebración y un reconocimiento a sus costumbres.
Durante el recorrido, las participantes lucieron vestimenta típica como blusas bordadas, enaguas y rebozos, con las que mostraron con orgullo las tradiciones que las distinguen y reafirmaron, una vez más, su papel como productoras artesanales dentro de la cultura gastronómica local.
