Baulazos: el método de selección a evitar

Lo de "huelen a baúl" es apenas el síntoma. La enfermedad es un método de selección de candidaturas que en Morena ha privilegiado a perfiles con seguidores,

Hay escándalos que se disuelven en un par de días de indignación digital y hay otros que exhiben algo más profundo: la reputación. El de Nayeli Salvatori y Graciela Palomares es de los segundos. No se trata solo de un chiste de mal gusto sobre adultos mayores grabado para un podcast; se trata de dos diputadas locales de Morena en Puebla que, entre risas, ridiculizaron a un sector social, pero que indignó al doble a una población que no se siente representada por ellas.

Luego ensayaron una disculpa envuelta en el argumento más gastado de la política mexicana: "fue libertad de expresión", "me sacaron de contexto", "hay una narrativa en mi contra", “lo politizaron”. La realidad es que cualquier persona con un mínimo de sentido común habría evitado antes de subirlos a YouTube, no después de que se hicieran virales.

Lo de "huelen a baúl" es apenas el síntoma. La enfermedad es un método de selección de candidaturas que en Morena ha privilegiado a perfiles con seguidores, con presencia en redes, con capacidad de generar clics, pero con muy poco que mostrar en materia de trabajo legislativo o gestión pública. Los eligen por popularidad y los gobierna con improvisación.

Puebla va a elecciones intermedias en 2027 y ahí está la lección que Morena ojalá ya haya aprendido, al menos en Puebla. Y es que en medio de la polémica no ha faltado quien se suba al escándalo ajeno para hacerse notar, ahí aparece Sergio Mayer, siempre disponible para la frase indignada y la entrevista de pasillo.

Vale la pena recordarle que su propio paso por la política ha sido el ejemplo de un perfil de farándula que encontró en los cargos públicos un sueldo seguro con resultados legislativos que nunca estuvieron a la altura de los reflectores, mucho menos de los habitantes de sus distritos, al igual que las hoy señaladas. Pero criticar el "baulazo" ajeno resulta más cómodo que hacer un balance del propio desempeño.

Mientras tanto, otros que también deberían tener algo que decir por su cercanía con las diputadas, simplemente hoy ya no aparecen, ni aparecerán o ¿alguien ya vio a Andrés Villegas y a Roberto Zatarain dar postura sobre el escándalo como en el pasado?

Lo sano, lo que un partido con mínima autocrítica haría, es retirar cualquier respaldo futuro a Salvatori y a Palomares y que ambas paguen el costo político de este episodio en la puerta de sus aspiraciones, no en un comunicado de prensa ni en un video. Que 2027 las encuentre fuera de cualquier lista, fuera de cualquier posición de relevancia, como recordatorio de que la política no es un podcast.

Puebla merece candidaturas elegidas con criterio, no con algoritmo. Y Morena, si de verdad quiere evitar el próximo "baulazo", tendría que empezar por enterrar políticamente a quienes ya demostraron que no entendieron para qué se les dio el cargo.

Comparte este artículo: