A un mes de la tragedia en Cuetzalan, padre e hijas siguen atrapados en las grutas
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Leslie Mora
A un mes de la tragedia que conmocionó a la Sierra Norte de Puebla, los cuerpos de Ismael Peña, Yazmín Lizeth y Karime Peña Antonio, padre e hijas, continúan dentro de las grutas de Chichicazapan, en el Pueblo Mágico de Cuetzalan, mientras sus familiares esperan que las condiciones permitan concluir el rescate.
La historia comenzó el pasado 7 de julio, cuando la familia Peña viajó a Cuetzalan para celebrar el cumpleaños de una de las jóvenes. Después de desayunar en el centro del municipio encontraron un anuncio sobre recorridos turísticos en la gruta de Chichicazapan y decidieron contratar la experiencia, sin imaginar que una fuerte lluvia cambiaría el rumbo de ese día.
De acuerdo con los sobrevivientes, siete personas ingresaron al recorrido: Ismael Peña, su esposa Araceli, sus dos hijas, el novio de una de ellas, su hermano y el guía. Minutos después, el aumento repentino del caudal del río subterráneo provocó que el grupo quedara atrapado. Araceli, Agustín Julián y el guía lograron salir con vida, mientras que Ismael, sus hijas y Gerardo Julián fueron arrastrados por la corriente.
Días después de la tragedia, brigadistas localizaron a las víctimas; sin embargo, hasta ahora únicamente ha sido recuperado el cuerpo de Gerardo Julián. Los equipos de rescate continúan trabajando para sacar a Ismael y a sus hijas, quienes permanecen en una zona de difícil acceso dentro de la caverna.
El coordinador general de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Desastres, Bernabé López Santos, explicó que los cuerpos se encuentran en una poza ubicada debajo de una cascada de aproximadamente 15 metros de altura, rodeada por rocas, troncos, basura y una corriente de agua que complica las maniobras. Para llegar al punto se requiere recorrer cerca de dos kilómetros al interior de la gruta.
El rescate de cada cuerpo requiere aproximadamente 17 horas de trabajo continuo, pero las lluvias han reducido las jornadas operativas a periodos de entre 10 y 12 horas. Incluso, durante una de las incursiones, 10 rescatistas quedaron atrapados temporalmente, por lo que el operativo tuvo que suspenderse para evitar poner en riesgo más vidas.
Mientras los cuerpos permanecen en la caverna, la familia enfrenta una espera que se ha extendido durante semanas. Araceli, esposa y madre de las víctimas, ha recibido apoyo de habitantes, amigos y personas que se han solidarizado con su caso, pero ha señalado que la incertidumbre continúa porque aún no ha podido despedirse de su esposo y sus hijas.
Las autoridades mantienen el operativo en pausa parcial hasta que las condiciones climáticas permitan reanudar los trabajos de recuperación.
