Como que se oponen

Si el PAN estatal no es combativo y evita rozar al gobierno de Puebla siquiera con el pétalo de un sarcasmo, no sería por timidez ni por falta de imaginación. Según cuentan desde las propias filas blanquiazules, la orden llegó desde la dirigencia nacional.

Cuando Jorge Romero Herrera llegó a la dirigencia nacional del PAN, personas cercanas a Omar García Harfuch le hicieron llegar una carpeta con un expediente completo y una oferta que, como diría don Vito Corleone, no podía rechazar.

No conocemos la carpeta ni su contenido, así que la historia queda en versión de quienes aseguran conocerla. Pero dicen que, después de revisar su suerte, la escena casi terminó como al inicio de El Padrino: faltaron la música, el gato y Jorge Romero diciendo:

—Don Corleone… padrino.

Por eso como que critican, como que se oponen y como que enseñan los dientes, pero siempre con un guiño de ojo.

La puerta ya estaba cerrada

Ya son dos fuentes distintas las que le contaron a la muy H. Redacción que, antes de que estallara el famosísimo escándalo del olor a baúl, que un personaje de mucho peso en el estado ya le había cerrado la puerta en las narices a una de las dos diputadas involucradas.

Cuentan que la legisladora lo increpó durante una reunión. La respuesta fue inmediata: el personaje le pidió que abandonara su oficina y, posteriormente, en un encuentro privado, le dejó claro que ya no era bien recibida ni atravesaba precisamente por su mejor momento político porque lo había metido en problemas con uno de sus mejores amigos.

Ella intentó justificar su comportamiento, pero el mensaje estaba dado. Para entonces, al parecer, ya había caído de la gracia del poderoso personaje.

¿Cuál de las dos diputadas ya no era bien vista desde antes de que estallara el escándalo que duró más de una semana?

Porque el baúl no le cerró la puerta; solamente hizo público que desde dentro ya le habían puesto el cerrojo.

Siete mandos y contando

A ver, a ver, con la detención de Antonio Hernández Pacheco, exsecretario de Seguridad Ciudadana de Atlixco, ya suman siete jefes policiales municipales detenidos en Puebla.

Antes cayeron los directores de Seguridad Pública de Jopala, Tlaola, Tlapacoya, Chietla, Tehuitzingo y Chila de la Sal. Además, el mando de San Felipe Tepatlán permanece prófugo. La cuenta, entonces, es sencilla: siete capturados y uno buscado.

Pero las preguntas políticas ya están sobre la mesa: ¿quién los recomendó?, ¿cómo aprobaron los controles de confianza?, ¿qué sabían los presidentes municipales? y ¿por qué nadie detectó nada hasta que llegaron las órdenes de aprehensión?.

Son preguntas que huelen a sospecha, la araña investiga.

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