¿Quién le cree a Olga Lucía Romero?
O, como en aquella canción que cantaba el Loco Valdés: ¿quién le cree al lobo feroz, lobo feroz, lobo feroz? En mayo pasado, la presidenta de Morena Puebla aseguró que no dejaría la dirigencia estatal para buscar la alcaldía de Tehuacán. Dijo que su prioridad era el partido y que lo demás era grilla en redes sociales.Cinco meses después, en los pasillos guindas se cuenta otra historia. A propios y extraños les dice que quiere hacer algo por su pueblo. Incluso, durante la reciente visita presidencial a Puebla, intentó colarse en la foto con Claudia Sheinbaum para presumir una cercanía que, dicen, no existe. Ahí también repitió, en busca de aprobación, que es quien más ha hecho por Tehuacán.A la presidenta de Morena sólo le estorba Marco Antonio Balseca, el ex priista que lleva más de tres lustros tocando la misma puerta y presume haber ganado las encuestas de 2024, esas que nadie en la cúpula quiso leer.Del otro lado espera Maricarmen Culebro, ex panista ahora en Movimiento Ciudadano, a quien por ahora favorecen los sondeos. Si el escenario se concreta, Tehuacán vería por primera vez a dos mujeres disputándose la alcaldía. Lo cierto es que en Morena no parece tener muchos adeptos y en Tehuacán tampoco luce demasiado.
¿Quién se queda con la marca?
Y ya que hablamos de Morena, ¿quién se quedará al frente del partido en Puebla? La intención de algunos es que llegue Pablo Salazar, conocido coleccionista de Mustang clásicos. Dicen que tiene cinco y dos casas en Lomas de Angelópolis, y que cuenta con los afectos de quien manda en la entidad. No podemos afirmar porque no nos ha invitado a su fiesta de Halloween.El problema para Salazar es que, según dicen —no nos consta—, no es necesariamente bien visto por la dirigencia nacional. Y eso que todavía no los ha invitado a pasear en sus Mustang de colección.También tendrá que lidiar con la grilla de los fundadores y de los duros de Morena, más obradoristas que el inquilino de La Chingada. Por eso siempre se ha barajado otro nombre, bien visto tanto por el mandatario estatal como por los fundadores e incluso por la dirigente nacional, Ariadna Montiel: Rodrigo Abdala.Al aún delegado del Bienestar algunos ya le ven espolones para buscar la alcaldía de Puebla, porque sus números no salen mal. No obstante, desde hace meses la H. Redacción lo dijo: “No borren del mapa a Rodrigo Abdala”. Pase lo que pase, urge un dirigente para Morena, ahora que Olga Lucía Romero anda en busca de apropiarse de todos los moles de caderas de la región.
Ven a Puebla: seguro te contagias
En Puebla coleccionamos escándalos. Tenemos a un diputado federal que carga un estandarte de la presidenta y hasta el baño de la Cámara baja del Congreso de la Unión lo porta; a otra legisladora federal que grita en la máxima tribuna de la nación: “¡Viva el huachicol fiscal!”, y luego se justifica diciendo que la oposición se aprovecha de todo y saca sus palabras de contexto; a funcionarios que bailan éxitos pop de los noventa para TikTok y generan pena ajena; y a una Güera de Morena que dejó entender que le dicen así porque casi todos los demás están prietos.También hay diputadas que, con rigor aparentemente científico, dicen que a partir de cierta edad la piel huele a baúl y “les aletea”. Total: Puebla se ha convertido en la casa de la risa. Cada semana algún legislador —quién sabe qué fumó— sale con una gran idea y nos pone en el foco nacional.Ya haremos un muro de la ignominia. No sabemos si esto es una pandemia ni si se pega, pero, por lo pronto, la próxima campaña turística podría ser: “Ven a Puebla; seguro te contagias”.
