El horror del Hospital Carmen Serdán
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La crisis nacional que agobia y casi mata al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) también se vive en Puebla, en sus distintos hospitales, en sus áreas de urgencia, en sus salas de operación, en sus espacios de descanso, en sus almacenes, anaqueles y en toda su estructura y servicios.
Porque en Puebla, actualmente, los hospitales del IMSS carecen de medicamento básico, de gasas, de aspirinas, de jeringas, de algodón, de cubrebocas, de líquido para limpiar y desinfectar heridas, y de medicamentos como senósidos, tramadol, atorvastatina, irbesartán y Celebrex, entre muchos otros.
Aunado a ello, los enfermos están hacinados en espacios destinados para una sola camilla y pacientes, lugares que carecen de siquiera una silla para los familiares que los cuidan, sin servicio de sanitario y con plafones que se están cayendo todos los días.
Dos son los hospitales poblanos, pertenecientes al IMSS, con el mayor número de quejas, denuncias públicas y servicios deficientes, reportados por los derechohabientes: el Hospital General Regional No. 36, ahora llamado Carmen Serdán Alatriste y antes llamado San Alejandro; y el Hospital General de Zona No. 20, también conocido como el de La Margarita.
A Tiempo Noticas tuvo acceso a fotografías y vídeos que muestran las pésimas condiciones del Hospital Carmen Serdán y el horror que viven los enfermos que son internados en sus instalaciones, en las que todo se escasea, incluida el agua potable.
La inauguración del Hospital Carmen Serdán
El pasado 10 de diciembre de 2025, el Hospital Carmen Serdán del IMSS fue inaugurado oficialmente por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el gobernador del estado, Alejandro Armenta Mier, y el Director General del IMSS, Zoé Robledo Aburto. Allí, se anunció –con bombo y platillo– que el nuevo nosocomio era uno de los espacios de salud más modernos del país.
La construcción del hospital costó más de 2 mil 600 millones de pesos, pues se supone que cuenta con 396 camas: 180 censables y 216 no censables.

Las camas censables se distribuyen en Medicina Interna (68 camas), Cirugía General (46), Pediatría (34) y Ginecología (32). Además, cuenta con 35 consultorios de especialidades, seis quirófanos centrales y dos ambulatorios, un quirófano en Tococirugía, Áreas de Hospitalización, Servicio de Urgencias con 52 camillas, Laboratorio, Banco de Sangre y Farmacia.
El hospital cuenta con 29 máquinas de Hemodiálisis, 10 sillones para Quimioterapia, cuatro salas de Endoscopía, un Tomógrafo, Mastógrafo, Ortopantomógrafo, Ecocardiograma Tridimensional, cinco Ultrasonógrafos, así como salas dedicadas a Rayos X simples y especiales.
Y aunque se anunció que el hospital contaría con más de mil 800 trabajadores, entre médicos, profesionales de enfermería y personal de apoyo, con Unidades de Cuidados Intensivos para adultos, pacientes pediátricos y neonatos, lo cierto es que apenas laboran poco más de 700.
El nosocomio ofrece servicios de pediatría, cirugía, terapia respiratoria, diálisis, inhaloterapia, unidad de cuidados intensivos de adultos y neonatales, hospitalización ginecológica, epidemiología, endoscopía, nutrición, laboratorio y urgencias, entre otros.
Sin embargo, de acuerdo a testimonios de pacientes, de sus familiares, de los trabajadores y de algunos directivos, quienes se mantienen en el anonimato, para evitar represalias, el Hospital Carmen Serdán del IMSS se está cayendo.
El horror de caer en el Carmen Serdán
Pacientes, familiares y hasta los propios trabajadores del IMSS coinciden en que es un horror y da terror pensar que enfermos pudieran ser internados en Hospital Carmen Serdán.
Y es que, a lo largo de los pasillos del hospital, particularmente en el área de urgencias, se puede observar cómo los pacientes, enfermos y familiares que los cuidan están amontonados en espacios de dos por dos metros, en el mejor de los casos.
Los plafones se están cayendo, las paredes de tablaroca están húmedas, cuarteadas, se desmoronan y, lo peor, en los baños no hay agua.
Además, los elevadores fallan y tienen espacio muy reducido, los camilleros no cuentan con las herramientas suficientes para brindar atención a los pacientes que llegan y tienen que ser trasladados a los distintos estudios.

Las escaleras para subir a las camillas son utilizadas por los familiares de los pacientes para descansar y dormir, porque el nosocomio no cuenta ni con espacio, ni con sillas para sentarse.
Las sábanas del IMSS están sucias y son utilizadas para las camillas y las camas porque no hay suficientes.
Se utilizan e improvisan bancas para poder recostar a los pacientes, porque las camas y camillas también son insuficientes para los enfermos que llegan a diario a uno de los supuestos hospitales más modernos del país.
La desesperación y cansancio de los familiares que cuidan a sus pacientes es tal que han terminado sentados o acostados en el suelo porque ya no aguantan un minuto más de pie.
En las clínicas del IMSS, incluidas las del Hospital Carmen Serdán están eliminando y evadiendo las consultas mensuales debido a que no hay medicamentos, ni personal, ni espacio para la atención al derechohabiente.
La situación actual del IMSS
Recientemente, trabajadores activos y jubilados del IMSS se manifestaron en distintos puntos del país para exigir un incremento salarial del 10%.
Médicos, enfermeras, personal administrativo y otros trabajadores rechazaron la propuesta inicial de un aumento global del 6.8%, integrado por 2.9% directo al salario y 3.9% en prestaciones. Posteriormente, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) aceptó un incremento del 8%: 4% directo al salario tabular y otro 4% al Concepto 11, relacionado con la ayuda para renta de casa habitación y prestaciones asociadas.
Sin embargo, trabajadores inconformes con el acuerdo convocaron a una marcha nacional para el próximo viernes 30 de octubre, con el objetivo de expresar su rechazo y reiterar su exigencia de destituir a Rafael Olivos Hernández, dirigente del SNTSS, a quien acusan de no defender los intereses de los agremiados. También demandan la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario. En reiteradas ocasiones, los trabajadores del IMSS han denunciado la falta de personal y de medicamento en todos sus hospitales, incluidos los de Puebla.

Según datos del Coneval y del Inegi, la población sin acceso a servicios de salud en México pasó de 20 millones a más de 45 millones en el último sexenio, pues a raíz de la desaparición del Seguro Popular (2020) se dejó de apoyar la atención médica de al menos 53 millones de personas que no contaban con seguridad social.
En el sexenio obradorista se creó el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), a fin de centralizar la atención y la distribución de medicamentos, pero poco tiempo después desapareció debido a que administrativamente no fue bien planeado.
Actualmente, existe el modelo IMSS Bienestar, el cual aún no ha podido aterrizar ni resolver los problemas básicos del Seguro Social, pues existe parálisis burocrática, interrupción en la cadena de suministro de medicamentos y saturación hospitalaria.
De acuerdo con cifras de la propia Secretaría de Salud, México registró un déficit de 154 mil 786 médicos especialistas; además, se mantiene como uno de los países con menor capacidad hospitalaria dentro de la OCDE, con 1.0 camas por cada mil habitantes, muy por debajo del promedio, que fue de 4.3.
