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5 de mayo de 2026

Paola Macuitl Gallardo
En medio de tensiones políticas entre Estados Unidos y México, se llevó a cabo el desfile cívico-militar con motivo del 164 aniversario de la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862.

Como dicta la tradición, el Ejército Mexicano abrió paso. Los cadetes de la Escuela de Enfermería y la Escuela Naval marcharon hombro a hombro con grupos tácticos y personal de la Marina. “Somos hijos del pueblo y del acero”, se escuchó del maestro de ceremonias.
La Guardia Nacional siguió el paso firme, escoltada por el Batallón de Atención a Emergencias de la Sedena y la Cruz Roja Mexicana. Se realizó un reconocimiento a los hombres y mujeres que, año con año, activan el Plan D-N-III en desastres naturales.
A la altura del Centro de Convenciones, elementos de Defensa Nacional entregaron sus distintivos a José Arturo, un pequeño poblano que, vestido con su uniforme militar, saludaba con orgullo a los elementos.

Entonces el verde olivo dió paso a los uniformes escolares con el agrupamiento de banderas, custodiado por 31 estudiantes.
El primero en hacer su aparición fue el Centro Escolar 5 de Mayo. Detrás, el Benemérito Instituto Normal del Estado (BINE) General Juan Crisóstomo Bonilla y el Centro Escolar Profesor Gregorio de Gante.

Panderos, bastones y banderas pintaron de colores la Calzada Ignacio Zaragoza al sonido de “Qué chula es Puebla”, “Cielito lindo”, “Morena de mi corazón” y “Cariñito”, entonadas por las marching bands.
El Ejército presentó el carro alegórico sobre las “Mujeres forjadoras de la historia de México” y las escuelas hicieron homenajes a científicas, a los Centros LIBRE Casa Carmen Serdán y al Centro de Diseño de Semiconductores Kutsari.

El de la BUAP se robó las miradas al reconocer a Puebla como “Tierra de campeones y campeonas”, además destacó otro carro alegórico del Centro Poblano de Salud Mental Integral para Niñas, Niños y Adolescentes (CEPOSAMI).





