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Desde hace 20 días, el Zócalo capitalino se ha convertido en un campamento permanente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cuyos integrantes aseguran que no se retirarán hasta obtener respuesta a sus demandas. Los docentes reconocen las incomodidades de vivir a la intemperie —dormir, comer y asearse sin condiciones básicas—, pero













