Inversión con mensaje
Carlos Slim, el empresario más rico de México y el dieciseisavo con mayor fortuna del mundo, apostó por Puebla y por una parte de Paseo San Francisco.
De acuerdo con lo anunciado por el alcalde de Puebla, José Chedraui Budib, la inversión contempla la adquisición de una parte del complejo, pero además el desarrollo de un proyecto inmobiliario con espacios destinados a la venta y renta.
Se trata de una señal que cualquier ciudad quisiera recibir, un inversionista de ese tamaño considera que Puebla vale la pena, a pesar de los antecedentes.
Paseo San Francisco arrastra una historia que vale la pena recordar. El proyecto original, que iba a llamarse Paseo del Río de San Francisco (porque bajo el bulevar corre el cauce que fue entubado en los años 60), nació de la expropiación de más de 60 inmuebles ordenada por el entonces gobierno de Manuel Bartlett en 1996, bajo el argumento de utilidad pública.
Con el tiempo, buena parte de esos predios terminó en manos privadas: La Constancia, el Estanque de los Pescaditos, La Violeta y Villa Flora, entre otros, que pasaron a inmobiliarias privadas que, nunca mostraron el interés de capital que se esperaba.
Hoy, lo que realmente mantiene con vida al complejo es el Hotel La Purificadora, el Centro de Convenciones y, medianamente, la plaza comercial. El resto ha sido, durante años, el ejemplo de un proyecto con enorme potencial pero incapaz de consolidarse plenamente; locales vacíos, poca afluencia y un espacio desaprovechado que contrasta con el enorme valor histórico y turístico del sitio.
Sin embargo, en política nunca basta con observar el anuncio; también importa el momento en que se anuncia. El calendario tampoco es ingenuo ni se manda solo. Aunque las elecciones de 2027 aún parecen lejanas, el ambiente político comenzó a construirse desde hace meses.
Cada inversión relevante, cada obra y cada fotografía con empresarios termina formando parte de una narrativa de gobierno. No significa que exista algo indebido. Tampoco implica que la inversión tenga un trasfondo electoral. Pero sería ingenuo pensar que la coincidencia entre una noticia de este tamaño y el arranque de los posicionamientos rumbo al próximo proceso electoral carece de lectura política.
Pepe Chedraui hizo lo que le corresponde a cualquier alcalde, celebrar la llegada de inversión y ofrecer facilidades administrativas para concretarla. Difícilmente algún presidente municipal reaccionaría de otra manera ante un proyecto encabezado por Carlos Slim. Esa postura es institucional y, hasta ahora, no merece mayor cuestionamiento.
Atraer inversión es apenas el primer paso. Lo complejo será garantizar que el desarrollo respete el patrimonio histórico, dialogue con el entorno urbano y genere beneficios que trasciendan el impacto mediático.
También conviene evitar la tentación de convertir una decisión empresarial en un logro exclusivamente político. Slim no invierte por simpatías personales ni por discursos; invierte donde identifica condiciones para hacer negocios, por eso es empresario y ¡de qué nivel! Si eligió Puebla, seguramente encontró oportunidades económicas suficientes para hacerlo.
El mérito de la autoridad será crear certeza jurídica, infraestructura y condiciones para que esa confianza se multiplique con nuevos inversionistas. Porque una inversión de esta magnitud también funciona como mensaje para otros empresarios, si el principal hombre de negocios del país apuesta por Puebla, muchos voltearán a verla con mayor interés.
Por ahora, la noticia merece una lectura equilibrada, es una buena señal para la economía poblana, pero también un recordatorio de que, cuando la política entra en temporada preelectoral, ningún anuncio de alto impacto deja de tener una dimensión estratégica.
