VW quiere el aumento… pero también quiere cobrar la factura
El 18 de agosto vence el emplazamiento a huelga en Volkswagen.
El 18 de agosto vence el emplazamiento a huelga en Volkswagen. Más allá del trámite legal, hay una historia tras bambalinas que no se está contando completa.
Trabajadores de la armadora me buscaron. No querían hablar del famoso porcentaje de aumento, sino de lo que la empresa planea quitarles mientras la atención pública se distrae con la cifra del salario.
Hace quince días, Volkswagen propuso revisar cláusulas que ya son derechos adquiridos, no regalos de buena fe. La cláusula 70 Bis, la de los útiles escolares, encabeza la lista.
La empresa dice que busca "transformarla", pero los obreros saben perfectamente que eso significa desaparecerla.
Y la lista sigue. El apoyo a equipos deportivos, el presupuesto cultural y la rifa anual de autos también están bajo amenaza.
La idea de la directiva es mantener estas prestaciones, pero condicionadas a metas de productividad.
En pocas palabras lo que hoy es un derecho firmado en el contrato colectivo, mañana se lo tendrán que ganar como si fuera un premio de consolación de fin de año.
Mientras tanto, en Puebla las mesas de trabajo solo resuelven trámites de rutina. El verdadero conflicto, el 17% que exige el sindicato —13% al salario y 4% en prestaciones—, ni siquiera se ha discutido en serio. Ese paquete lo van a amarrar en la Ciudad de México, con el tribunal laboral y el Centro Federal de Conciliación de por medio.
La estrategia de Volkswagen es obvia: dar el aumento salarial con una mano para desmantelar el contrato colectivo con la otra.
El 18 de agosto no solo se juega la huelga. Se define si a los trabajadores se les respeta como socios o si se les reduce a un simple número en una gráfica de rendimiento.
