80% de los abusos a menores ocurre en su círculo cercano: Especialista

Ocho de cada diez casos de abuso sexual infantil ocurren en espacios que deberían brindar protección a niñas, niños y adolescentes, como el entorno familiar, escuelas, iglesias y centros deportivos, señaló Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia América Latina y el Caribe, en colaboración con ATN.

Durante un diálogo informativo, el especialista explicó que la violencia sexual contra menores está relacionada con patrones culturales de machismo y con relaciones de poder dentro de los espacios de confianza. Indicó que los agresores suelen ser hombres cercanos a las víctimas, entre ellos padres, padrastros, abuelos, tíos, hermanos o vecinos.

Pérez señaló que la socialización machista promueve la idea de dominio sobre los cuerpos de mujeres, niñas y niños, y consideró necesario cuestionar la noción de que los deseos sexuales masculinos son incontrolables.

“Los niños y niñas no son propiedad familiar y mucho menos se puede hacer con ellos lo que se desee; son personas con derechos propios y capacidad de control sobre sus cuerpos”, recalcó.

El silencio dentro de las familias

Durante la conversación también se abordaron dos casos ocurridos en Matamoros, Tamaulipas. De acuerdo con lo expuesto en el espacio informativo, uno corresponde a Dafne, una joven que habría sufrido abuso sexual por parte de su padre desde los seis años y que posteriormente perdió la vida en una escuela militarizada.

El segundo caso corresponde a Noemí, una niña de 11 años que, según lo expuesto durante la entrevista, tiene cinco meses de gestación y habría sido víctima de abuso sexual por parte de su padrastro.

La periodista de ATN, Martha Berra, planteó al especialista la posible omisión de las madres ante situaciones de violencia sexual dentro de los hogares. Pérez señaló que no existe, en la información citada durante la conversación, una cifra pública exacta sobre este comportamiento, pero explicó que el silencio ante los abusos en el ámbito familiar es un fenómeno identificado como “secreto familiar”.

El especialista pidió mantener el foco en la responsabilidad de los agresores y explicó que las mujeres que guardan silencio también pueden estar condicionadas por patrones culturales de violencia y subordinación.

“Lo que es importante es focalizar en el agresor”.

Educación y redes de confianza

Pérez planteó la necesidad de modificar las pautas tradicionales de crianza y evitar que niñas y niños sean educados bajo una lógica de obediencia ciega frente a las personas adultas, debido a que esto puede dificultar que identifiquen situaciones de abuso o manipulación.

También señaló la importancia de fortalecer una Educación Sexual Integral acorde con la edad de los menores, que incluya información sobre las partes privadas del cuerpo, la dignidad y el derecho a establecer límites físicos.

Entre las medidas planteadas durante el diálogo se encuentran:

  • Fortalecer pautas de crianza que reconozcan a niñas y niños como personas con derechos.
  • Impulsar educación sexual adecuada a cada etapa de desarrollo.
  • Enseñar a los menores a identificar y comunicar situaciones que vulneren sus límites.
  • Crear redes de confianza en escuelas y espacios comunitarios.
  • Facilitar información sobre mecanismos de denuncia y adultos a quienes puedan acudir.

La propuesta también contempla campañas sociales y acompañamiento en escuelas y centros comunitarios para reducir el silencio alrededor de la violencia sexual infantil.

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