Fuego más que amigo

Fuego más que amigo

No se sabe si la pinche señal ya cayó, si caerá o si tardará mucho en caer. Lo que sí es que entre quienes aspiran a las candidaturas ya comenzó una guerra fratricida.

Y quien diga que no, miente.

No hay fraternidad, no hay sororidad y mucho menos amistad.

Aquí cada aspirante juega al viejo “quítate tú para ponerme yo”.

El pleito es entre ellos y ganará la o el que menos golpes dé, como en el golf. Para quienes observan la contienda desde fuera, es tiempo de ponerse a cubierto, ver llover sin mojarse y no andar diciendo que ya es fulano o zutana. La mera verdad es que sólo lo saben en Palacio Nacional y en el edificio del CIS, donde seguramente revisarán las últimas encuestas.

Por supuesto, Radio Pasillo dice una cosa, pero la realidad puede terminar diciendo otra. Para cruzar el pantano sin mancharse, lo mejor es mantenerse lejos del fuego cruzado y ver los toros desde la barrera.

Los golpes, las zancadillas y los disparos son entre ellos.

La H. Redacción únicamente observa y toma nota.

El CCE chiquito

¿Por qué no hay líder en el CCE? Bueno, en el papel sí existe un dirigente; en los hechos, sólo hay un señor que fue dueño de unas pastelerías, se sentó detrás de un escritorio y de ahí no ha pasado.

La condenada y siempre mal pensada H. Redacción fue a platicar con varios empresarios. Según relataron, su triunfo interno se construyó con el apoyo de las cámaras más pequeñas, aquellas que tienen menor representación dentro del Consejo Coordinador Empresarial. Y, a la hora de tomar decisiones, su liderazgo resultó del mismo tamaño que sus votantes: chiquito.

No cuenta con el respaldo pleno de Coparmex, Canaco ni CMIC. No es que no lo apoyen, pero tampoco lo consultan. Y en política empresarial, cuando no te preguntan, es porque tampoco pesas.

¿Dónde quedaron los tiempos del gran CCE? Entre fotografías y recuerdos, porque en la triste realidad no queda nada de aquel organismo que opinaba, presionaba y marcaba agenda.

Vale más el diablo por viejo que por…

Todos los días hay un nuevo escándalo allá en Chignahuapan: que si el alcalde usa calzones rosas para bailar en público; que si el presidente Juan Rivera Trejo viste camisas y zapatos carísimos; que si contrata conciertos por miles de pesos. Aquello ya parece función permanente.

Fue todo un espectáculo que le ganara la elección a un personaje apodado “El Moco”, supuestamente relacionado con personajes malosos, para que Rivera Trejo terminara protagonizando sus propios escándalos, como aquella ocasión en la que mostró en público un fajo de billetes.

La Comisión de Orden de Morena ya lo trae entre ceja y ceja, pero el presidente no entiende que no entiende.

Y no es el único. Que nadie se espante si en los próximos días aparecen concejos municipales en algunos de esos ayuntamientos que alguien trató de sostener quién sabe por qué razones.

El amor, por cierto, suele ser muy mal consejero.

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