La limusina blindada de Lorena Cuéllar

¿Quién se cree la gobernadora de Tlaxcala, que viaja más equipada y blindada que la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum?

A la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar, parece que la austeridad republicana le quedó chica.

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que quienes gobiernan bajo la bandera de la Cuarta Transformación deben conducirse con austeridad, en Tlaxcala la mandataria morenista se mueve en una limusina blindada de lujo.

No es cualquier unidad.

Se trata de una Chevrolet Express Van, adaptada con al menos seis asientos de piel, pantalla de entretenimiento, mesa, frigobar y, para que no falte nada durante los recorridos, una antena de internet satelital Starlink instalada en el techo. ¡Faltaba más!

Todo un despacho móvil.

La unidad, de acuerdo con información obtenida por MTP Noticias a través del Registro Público Vehicular, ingresó a México en mayo de 2023 y fue emplacada por el gobierno estatal en junio de 2025 a nombre de la Secretaría de Finanzas de Tlaxcala.

Y aquí empieza lo verdaderamente incómodo.

Porque esta limusina aparece después del escándalo que provocó la compra de 10 Chevrolet Suburban High Country blindadas por 56.2 millones de pesos para el gobierno de Cuéllar.

Diez camionetas.

Más de cinco millones de pesos por unidad. ¡Y sin licitar!

El contrato se adjudicó directamente a Epel, S.A. de C.V.

Cuando el escándalo estalló en febrero de 2025, la Oficialía Mayor de Tlaxcala decidió reservar las facturas de aquellas camionetas hasta marzo de 2030.

Sí, hasta después de que termine el gobierno de Lorena Cuéllar. Clásico de los gobiernos de Morena: la opacidad.

Pero ahora aparece esta otra unidad: una especie de limusina blindada para que la gobernadora pueda trasladarse con todas las comodidades.

La seguridad, por supuesto, es necesaria para cualquier gobernante.

Pero una cosa es proteger a una mandataria y otra muy diferente es construirle un pequeño salón VIP con ruedas.

Porque mientras Claudia Sheinbaum intenta mantener la narrativa de que Morena no debe reproducir los excesos del pasado, Cuéllar parece empeñada en demostrar que en Tlaxcala la transformación también puede tener asientos de piel, pantalla, frigobar e internet satelital.

Y eso que aún hay quienes se preguntan si Tlaxcala existe.

Por incongruencias como estas es que Morena ha ido perdiendo credibilidad, pues sus militantes se convirtieron en todo lo que criticaban del PRIAN, ¿o no?

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