Segundo día de violentas protestas en Italia y Francia entre disturbios y saqueos

Milán vivió este domingo su segundo día de disturbios, que dejó a decenas de personas bajo custodia y llevó a la primera ministra, Giorgia Meloni, a convocar una reunión de seguridad para el lunes. Los choques entre grupos de jóvenes y la policía se produjeron alrededor de la plaza del Duomo, tras protestas contra el aumento del costo de vida, los bajos salarios y la calidad de los servicios públicos.

Según un reporte policial, 28 manifestantes fueron detenidos después de los incidentes del sábado en Milán, Bolonia, Brescia, Bérgamo y Turín. El domingo, más de 60 personas fueron trasladadas a comisarías para controles adicionales, de acuerdo con fuentes conocedoras de la investigación consultadas por la agencia Reuters.

La tensión comenzó poco antes de las 17:00, cuando cientos de jóvenes se reunieron en los alrededores de la plaza del Duomo, donde ya había un amplio despliegue policial por los episodios del día anterior. Algunos de los participantes llevaban el rostro cubierto y ropa negra. Los grupos lanzaron objetos contra vehículos policiales, levantaron barricadas, volcaron contenedores y dañaron mobiliario urbano. También saquearon un supermercado en una calle comercial cercana a la plaza, rompieron escaparates y vandalizaron bicicletas y scooters.

Ver contenido en twitter

Ver contenido en twitter

La policía desplegó unidades antidisturbios y utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Varios medios locales describieron la situación como una "guerra de guerrillas", aunque hacia el final de la tarde la ciudad recuperó la normalidad.

El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, relató a la agencia Ansa lo que vio en la zona afectada: "Vi escaparates destrozados, tiendas saqueadas y ciudadanos asustados". Situó lo ocurrido dentro de una serie de episodios que, según afirmó, se repiten fuera de Italia: "Lo que ocurrió aquí es lo que estamos viendo en muchas ciudades del mundo". Sobre el origen de los disturbios, expresó su preocupación: "Me preocupa mucho porque es un fenómeno nuevo, que también nace de un escenario internacional y, por eso, se alimenta a sí mismo".

Meloni anunció que el Gobierno debatirá el lunes cómo responder a la violencia. Tras los incidentes del sábado escribió en X: "Son matones que aprovechan las manifestaciones para sembrar el caos, atacar a quienes garantizan la seguridad y tomar ciudades enteras como rehenes". Resumió su postura en la misma red: "Manifestarse es un derecho. Devastar nuestras ciudades no lo es".

Por su parte, la Confederación General Italiana del Trabajo, el sindicato más antiguo y principal de Italia, convocó una huelga general para el 20 de noviembre. La medida se anunció después de las protestas que se extendieron durante el fin de semana en varias ciudades del norte del país.

Los enfrentamientos fueron comparados en las informaciones con las escenas de violencia y saqueos registradas en Francia, donde cientos de miles de personas salieron a las calles el sábado por el aumento de los precios y el deterioro de los servicios públicos. La ola de protestas en Europa también se extendió a Albania, Bélgica, Portugal y España.

Ver contenido en twitter

Ver contenido en twitter

En Albania, las demandas por gratuidad universitaria y mejoras en becas, comedores y transporte público escalaron hacia un reclamo de dimisión del primer ministro, Edi Rama. Tirana registró enfrentamientos cerca del Ministerio de Educación y de la sede del Ejecutivo, con incendios de vehículos y uso de gases lacrimógenos.

En Lisboa, Portugal, decenas de miles de personas marcharon contra la crisis de vivienda y el alza del costo del suelo residencial. Los manifestantes denunciaron que el precio de las viviendas se duplicó y que esto dificulta el acceso al alquiler o la compra para familias y jóvenes.

En España hubo concentraciones en Barcelona, Valencia, Sevilla y La Coruña por el derecho a una vivienda digna y contra la especulación inmobiliaria. Los organizadores esperan medidas legislativas frente a una presión social que se mantiene elevada.

En Bélgica, cerca de 200 personas fueron detenidas durante las manifestaciones del sábado contra los recortes en educación, la policía, el Gobierno federal y el auge de la extrema derecha. Las protestas, que comenzaron de forma pacífica en Bruselas y Lieja, derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según informaron autoridades locales.

Comparte este artículo: