Seis perros rescatistas participan en labores de búsqueda tras terremoto en Colombia

Redacción

Urko, Nala2, Polo4, Perla4, Júpiter y Urbi forman parte de los equipos caninos desplegados en las zonas afectadas por el terremoto en Colombia, donde trabajan junto con sus guías en la búsqueda de personas entre escombros y estructuras colapsadas.

Los seis pertenecen a los binomios caninos de la Brigada de Atención y Prevención de Desastres del Comando de Ingenieros del Ejército Nacional de Colombia. Cada ejemplar trabaja acompañado por un soldado capacitado para interpretar sus movimientos y cambios de comportamiento durante las operaciones.

Su olfato permite buscar en zonas de difícil acceso

Los perros utilizan principalmente su capacidad olfativa para identificar posibles señales humanas en sitios donde la visibilidad es reducida o el ingreso de los rescatistas resulta complicado.

Urko, Nala2, Polo4 y Perla4 están especializados en búsqueda y rescate, mientras que Júpiter y Urbi fueron entrenados para seguir rastros específicos.

Estos últimos pueden identificar una huella olfativa determinada y seguirla para establecer rutas o señalar puntos de interés a los equipos desplegados en las zonas de emergencia.

Urko acumula ocho años de servicio

Entre los integrantes del equipo destaca Urko, un pastor belga con ocho años de servicio y uno de los ejemplares con mayor experiencia.

Nala2, una labradora desplegada en Chocó, está entrenada para mantener comunicación con su guía incluso en escenarios con ruido, maquinaria y presencia de numerosos rescatistas.

Polo4 y Perla4, también labradores, realizan búsquedas en estructuras afectadas y terrenos donde el acceso convencional puede resultar complicado.

Júpiter y Urbi siguen rastros específicos

Júpiter, un pastor belga con poco más de un año de servicio, es el integrante con menor experiencia del grupo y está especializado en seguimiento de rastros.

Urbi, también pastor belga y capacitado para esta tarea, fue desplegado en Cali, donde recorre áreas cubiertas por escombros acompañado por su guía.

Los binomios dependen de una coordinación desarrollada durante jornadas de entrenamiento, en las que los soldados aprenden a identificar cuándo el perro detecta un olor, cambia de dirección o encuentra una posible señal.

Después de cada jornada, los ejemplares reciben alimentación, descanso y periodos de juego antes de regresar a las labores de búsqueda.

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