Mérito, Capital y Poder
Después de la ofensiva encabezada por UEFA contra Gianni Infantino sucedió algo que veníamos anticipando. Las confederaciones comenzaron a descubrir que una cosa es firmar comunicados... y otra controlar votos.
Amigo lector:
Durante las últimas semanas hemos hablado en
este espacio de Gianni Infantino.
De UEFA.
De fondos de inversión.
De Wall Street.
De elecciones.
De Concacaf.
De Victor Montagliani.
De Leagues Cup.
Del ascenso y descenso en México.
Parecerían historias completamente diferentes.
No lo son.
Detrás de todas existe una misma discusión.
Dinero.
Pero existe otra todavía más importante.
Quién controla ese dinero.
Y una tercera que probablemente terminará
definiendo al fútbol de las próximas décadas.
Quién controla a quien controla el dinero.
Eso se llama...
gobernanza.
Permítame entonces unir las piezas.
Porque cuando uno las coloca sobre la misma
mesa aparece una imagen verdaderamente fascinante.
El fútbol mundial está entrando en una nueva
era.
Y quienes no entiendan tres palabras
probablemente terminarán quedándose atrás:
MÉRITO.
CAPITAL.
GOBERNANZA.
---
EL VOTO ES MÍO
Comencemos arriba.
Muy arriba.
En la pelea por el control del fútbol mundial.
Después de la ofensiva encabezada por UEFA
contra Gianni Infantino sucedió algo que veníamos anticipando.
Las confederaciones comenzaron a descubrir que
una cosa es firmar comunicados...
y otra controlar votos.
Qatar cuestionó que la Confederación Asiática
hubiera tomado una posición contra Infantino sin consultar previamente a sus
asociaciones.
CAF respalda institucionalmente al presidente
de FIFA, pero tampoco puede garantizar automáticamente los votos de todas las
federaciones africanas.
La Concacaf participa en la ofensiva contra
Infantino mientras México ha mantenido una posición diferente.
Y Oceanía tampoco parece completamente
monolítica.
No nos confundamos.
Aquí está comenzando la verdadera elección.
Porque FIFA tiene 211 asociaciones.
Y cuando llegue el momento...
Alemania tendrá un voto.
Francia, uno.
Inglaterra, uno.
México, uno.
Qatar, uno.
Mauritania, uno.
Fiyi, uno.
El poder económico del fútbol está brutalmente
concentrado.
El poder electoral de FIFA está
extraordinariamente disperso.
Ésta es probablemente la mayor fortaleza que
todavía conserva Infantino.
UEFA puede tener los clubes más ricos.
Las ligas más poderosas.
La Champions.
Los mayores contratos.
Una enorme influencia política.
Pero cuando se cierre la puerta del Congreso
de FIFA...
cada federación entrará con un voto.
Por eso aquella frase que escribimos hace
algunos días adquiere todavía mayor importancia:
Las confederaciones escriben comunicados.
Las federaciones eligen presidentes.
---
¿Y SI MONTAGLIANI ES EL SEÑUELO?
Todo mundo mira a Victor Montagliani.
Presidente de Concacaf.
Vicepresidente de FIFA.
Dirigente experimentado.
Enfrentado políticamente con Infantino.
Y naturalmente aparece como uno de los hombres
capaces de encabezar una candidatura opositora en 2027.
Puede ser.
Pero permítanme desconfiar cuando todos
estamos mirando exactamente hacia el mismo lugar.
¿Y si Montagliani no fuera el candidato?
¿Y si fuera solamente una posibilidad?
¿O todavía más interesante...
un señuelo?
Piénselo.
Mientras todo mundo observa al canadiense, las
federaciones comienzan a retratarse.
Quién está con Infantino.
Quién está contra él.
Quién obedece a su confederación.
Quién se rebela.
Quién espera.
Quién negocia.
Y quién todavía no enseña sus cartas.
No estoy afirmando que exista semejante
estrategia.
Estoy colocando una hipótesis sobre el
tablero.
Porque UEFA todavía tiene tiempo.
Y quizá tenga otras cartas.
Una de ellas me parece particularmente
interesante.
---
¿Y SI FUERA ELLA?
Laura McAllister.
Guarde usted el nombre.
Actual vicepresidenta de UEFA.
Galesa.
Exfutbolista.
Ex Capitana de su selección.
Académica.
Especialista en políticas públicas.
Con experiencia en administración deportiva y
gobernanza.
Y además...
mujer.
No existe evidencia pública de que Laura
McAllister sea candidata a la presidencia de FIFA.
Que quede perfectamente claro.
Pero una cosa es afirmar una candidatura que
no existe...
y otra muy diferente analizar un perfil
político.
Y éste resulta fascinante.
McAllister posee algo que cualquier candidato
necesita mucho antes de pedir un voto:
una historia que contar.
Gobernanza.
Inclusión.
Representación.
Transparencia.
Protección del juego.
Límites al poder.
Y durante esta crisis ha utilizado una palabra
particularmente reveladora.
Enojo.
En UEFA están enojados con Infantino.
Así de sencillo.
Ya no estamos hablando solamente de una
discrepancia administrativa.
Existe una ruptura política.
Pero detrás de las palabras de McAllister
existe una discusión todavía más profunda.
Una que Europa lleva años defendiendo.
---
EL MODELO EUROPEO
Existe algo llamado modelo europeo del
deporte.
Y no es una frase inventada para esta columna.
Es una concepción deportiva basada, entre
otros principios, en competiciones abiertas, solidaridad y, fundamentalmente...
mérito deportivo.
Usted gana.
Usted asciende.
Usted pierde.
Usted desciende.
La posibilidad de llegar existe.
La posibilidad de caer también.
El pequeño puede soñar con convertirse en
grande.
Y el grande sabe que su historia, su dinero o
su apellido no deberían garantizarle eternamente un lugar.
Frente a ese modelo existe otro completamente
diferente.
El estadounidense.
Ligas cerradas.
Franquicias.
Propietarios.
Estabilidad.
Protección del activo.
Usted compra su lugar dentro del negocio y ese
lugar no desaparece porque su equipo haya tenido una temporada desastrosa.
No significa que en Estados Unidos no exista
mérito deportivo.
Naturalmente que existe.
Se compite para ganar.
La diferencia está en otra parte.
En Europa el mérito puede determinar quién
entra y quién sale.
En Estados Unidos determina fundamentalmente
quién gana dentro de quienes ya están.
Y ahí, amigo lector...
Aparece una de las grandes discusiones del
fútbol que viene.
---
EL MÉRITO CONTRA LA CERTEZA
El modelo europeo protege algo
extraordinariamente valioso:
el derecho a llegar.
El modelo estadounidense protege algo
igualmente importante para cualquier inversionista:
el valor de quien ya llegó.
Piénselo desde la posición de un fondo de
inversión.
Usted coloca cien millones.
Doscientos.
Quinientos.
Mil.
Naturalmente quiere ganar dinero.
Pero antes quiere saber:
¿Cuánto vale mi activo?
¿Cuánto puede valer mañana?
¿Cuáles son sus ingresos?
¿Cuáles son sus derechos?
¿Cuáles son sus riesgos?
Y entonces aparece una pregunta brutal.
¿Puede usted perder una parte considerable del
valor de su inversión porque un delantero falló un penal en la última
jornada...
y su equipo descendió?
En una estructura abierta...
sí.
En una liga cerrada...
no.
Por eso el descenso puede ser extraordinario
para el deporte...
y aterrador para el capital.
Y la ausencia de descenso puede resultar
cuestionable deportivamente...
pero extraordinariamente atractiva
financieramente.
Aquí comienza a entenderse mucho mejor el
conflicto.
El mérito necesita incertidumbre.
El capital prefiere certeza.
¿Quién puede hacerlos convivir?
Ahí aparece nuestra tercera palabra.
Gobernanza.
---
LOS GUARDIANES DEL FÚTBOL
Escuchando cuidadosamente el discurso europeo
durante estos días existe algo que me llama poderosamente la atención.
UEFA parece asumirse como una especie de
custodia del fútbol.
Como la institución encargada de protegerlo.
Preservarlo.
Cuidarlo.
Defender su esencia.
Perfecto.
Entonces permítame hacer una pregunta:
¿Quién le entregó las llaves?
UEFA tiene todo el derecho —y la obligación—
de defender al fútbol europeo.
Pero Europa no es el fútbol mundial.
África también juega.
Asia también.
Sudamérica también.
Concacaf también.
Oceanía también.
UEFA puede decir:
“Tenemos la responsabilidad de proteger
nuestro fútbol.”
Lo que resulta mucho más discutible es asumir:
“Nosotros somos quienes debemos proteger EL
fútbol.”
Porque entonces regresamos precisamente a la
discusión que iniciamos hace semanas.
¿Estamos defendiendo al fútbol?
¿O estamos defendiendo una determinada manera
de organizarlo, controlarlo y explotarlo?
No es lo mismo.
Y cuidado.
Porque quien se autoproclama guardián también
debe responder...
quién lo nombró guardián.
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INVERSIÓN SÍ. CONTROL NO.
Tampoco caigamos en otra trampa.
Europa no puede presentarse como el fútbol
romántico luchando contra los malvados inversionistas.
Eso sería absurdo.
El fútbol europeo está lleno de capital
privado.
Fondos.
Bancos.
Multimillonarios.
Capital estadounidense.
Capital árabe.
Private equity.
Grandes corporaciones.
El dinero ya está dentro.
Por eso la discusión verdaderamente
interesante no es si debe entrar.
Ya entró.
La pregunta es:
¿hasta dónde puede llegar?
¿Puede invertir?
Por supuesto.
¿Puede obtener rendimientos?
Para eso invierte.
¿Puede participar?
Naturalmente.
Pero...
¿puede controlar?
Ahí cambia completamente la conversación.
Inversión sí.
Entregar el control del fútbol al
inversionista...
no necesariamente.
Y aquí aparece una paradoja extraordinaria.
Hace apenas algunos años, cuando nació la
Superliga europea, Infantino y UEFA defendían juntos el mérito deportivo y
rechazaban una competición cerrada.
Hoy están enfrentados alrededor del futuro
económico y político del fútbol mundial.
Mire usted cómo cambió el tablero.
Por eso sería incorrecto afirmar que Infantino
pretende simplemente americanizar el fútbol.
No tenemos elementos para sostenerlo.
La pregunta correcta es bastante más
interesante:
¿teme UEFA que la creciente financiarización
del fútbol termine empujándolo hacia estructuras cada vez más cerradas y
controladas por el capital?
Porque si ése es realmente el temor...
entonces México tiene algo que mostrarles.
---
EN MÉXICO YA TENEMOS EL EXPERIMENTO
Bajemos desde Zúrich y Europa hasta nuestra
Liga MX.
¿Qué tenemos?
Ascenso suspendido.
Descenso suspendido.
Franquicias protegidas.
Certificaciones.
Requisitos económicos.
Valor patrimonial.
Y clubes de Expansión reclamando precisamente
aquello que constituye uno de los pilares del modelo europeo:
el derecho a llegar mediante el mérito
deportivo.
Mire usted la ironía.
Mientras Europa discute cómo impedir que el
capital termine modificando la naturaleza abierta de sus competiciones...
México lleva años experimentando con una
estructura mucho más cercana al modelo estadounidense.
Y ahora cinco clubes quieren que vuelva a
abrirse la puerta.
Su argumento fundamental es poderoso:
“Si soy campeón, tengo derecho a ascender.”
Deportivamente...
resulta difícil discutirlo.
Pero existe otra pregunta.
¿Con qué dinero?
Y ahí regresamos al capital.
---
LA PASARELA
Antes de llegar a Expansión, detengámonos en
otro lugar.
Estados Unidos.
Leagues Cup.
Cada año escuchamos prácticamente lo mismo.
Que los viajes.
Que las distancias.
Que el calendario.
Que MLS tiene ventajas.
Que los mexicanos están cansados.
Que el torneo incomoda.
Algunas de esas quejas tienen fundamento.
Perfecto.
Pero existe otra discusión que prácticamente
nadie quiere tener.
¿Saben los clubes mexicanos dónde están
parados?
Estados Unidos.
Uno de los mercados deportivos más grandes del
planeta.
Millones de mexicanos y mexicoamericanos.
Grandes patrocinadores.
Plataformas.
Televisoras.
Capital.
Empresarios.
Fondos.
Consumidores.
Y nosotros llegamos pensando únicamente...
en jugar un partido.
No, amigo lector.
Cuando un equipo mexicano viaja a Estados
Unidos no debería viajar solamente su plantel.
Debería viajar la empresa.
Marketing.
Comercial.
Patrocinios.
Relaciones públicas.
Merchandising.
Academias.
Hospitality.
Activaciones.
Contenido.
Captación de aficionados.
Reuniones empresariales.
El equipo juega por la noche.
La empresa debería trabajar todo el día.
---
LOS PAISANOS NO SON SOLAMENTE AFICIONADOS
Durante décadas hemos observado a los
mexicanos que viven en Estados Unidos fundamentalmente como audiencia.
Hay que empezar a entenderlos como mercado.
Y existe una diferencia gigantesca.
Una audiencia ve el partido.
Un mercado compra la camiseta.
Consume contenido.
Compra boletos.
Contrata experiencias.
Participa en academias.
Genera datos.
Compra productos.
Atrae patrocinadores.
Construye valor para los derechos
audiovisuales.
Y crea una relación comercial permanente con
el club.
Entonces pregunto:
¿qué estamos haciendo con ese mercado?
La Leagues Cup debería convertirse para Liga
MX en una gigantesca feria comercial itinerante por Estados Unidos.
Cada ciudad.
Cada partido.
Cada visita.
Una oportunidad.
Mientras MLS utiliza la competencia para
desarrollar su producto...
muchos de nosotros seguimos utilizándola
solamente para jugar fútbol.
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VAYA MANERA DE LLEGAR A UNA PASARELA
Imagine usted que lo invitan a presentar su
empresa ante potenciales clientes.
Hay inversionistas.
Patrocinadores.
Plataformas.
Televisoras.
Empresarios.
Consumidores.
Capital fresco.
¿Qué versión de su empresa presentaría?
La mejor.
Naturalmente.
Pues algunos equipos mexicanos hacen
exactamente lo contrario.
Llegan a la pasarela...
con su peor traje.
Desidia.
Malos resultados.
Poco interés.
Quejas.
Equipos que transmiten la sensación de estar
cumpliendo una obligación.
Vaya manera de venderse.
Porque mientras nosotros discutimos si vale la
pena jugar la Leagues Cup, alrededor del deporte existen fondos buscando
activos.
Inversionistas buscando oportunidades.
Marcas buscando consumidores.
Plataformas buscando contenidos.
Cadenas buscando audiencias.
Entonces la pregunta ya no es solamente:
¿Ganó o perdió mi equipo?
La pregunta empresarial es:
¿Qué valor construyó durante su visita?
---
¿Y EL PUEBLA?
Aquí permítanme detenerme un momento.
Puebla FC debería entender mejor que muchos
esta oportunidad.
No estamos hablando de uno de los clubes
económicamente más poderosos de México.
Precisamente por eso cada exposición
internacional debería explotarse hasta el último centavo posible.
Estados Unidos no debería representar
únicamente un estadio donde jugar.
Debería representar aficionados nuevos.
Poblanos y mexicanos radicados allá.
Patrocinadores.
Alianzas.
Empresarios.
Venta de productos.
Audiencias.
Y eventualmente...
inversionistas.
No puedo afirmar que exista hoy un fondo
esperando comprar al Puebla.
Sería irresponsable.
Pero sí puedo afirmar algo mucho más sencillo:
Si usted quiere encontrar capital, tiene que
aprender primero a hacerse atractivo para el capital.
Una pasarela sirve precisamente para eso.
Para mostrarse.
Para venderse.
Para enamorar.
No para presentarse con desidia.
---
Y AHORA... LOS QUE QUIEREN ASCENDER
Regresemos a Expansión.
Cinco clubes están peleando por recuperar el
ascenso y descenso.
Y aquí debemos reconocerles algo.
Están defendiendo...
meritocracia.
Si soy campeón, dicen, debo tener derecho a
subir.
Exactamente el principio que Europa considera
fundamental dentro de su modelo deportivo.
Pero el problema mexicano tiene una segunda
mitad.
Porque una cosa es merecer deportivamente el
ascenso...
y otra completamente diferente poder
sostenerlo.
Los clubes de Liga MX operan dentro de
estructuras económicas muchísimo mayores que la mayoría de los equipos de
Expansión.
Detrás existen grandes empresarios.
Corporativos.
Grupos nacionales.
Televisoras.
Conglomerados.
Capital considerable.
En Expansión encontramos, en muchos casos,
estructuras mucho más pequeñas y empresarios fundamentalmente regionales.
No es una crítica.
Es una realidad empresarial.
Entonces ganar un campeonato puede demostrar
que usted tiene:
capacidad deportiva.
Pero no necesariamente:
capacidad financiera.
Ser campeón...
no paga la nómina.
---
DOS MILLONES CONTRA CIENTO VEINTE
Existe una cifra que permite dimensionar la
distancia.
Querétaro, uno de los clubes económicamente
más modestos de Liga MX, fue valorado en más de 120 millones de dólares durante
la operación mediante la cual un grupo estadounidense encabezado por Innovatio
Capital adquirió al club en 2025.
Mientras tanto, existen estimaciones que
colocan el certificado o franquicia para participar en Liga de Expansión entre
aproximadamente 1.5 y 2.5 millones de dólares.
Haga usted la cuenta.
Tomemos incluso el extremo superior.
2.5 millones.
Contra más de 120.
Cuarenta y ocho veces.
No estamos hablando solamente de dos
categorías deportivas.
Estamos hablando de dos universos económicos
diferentes.
Y entonces aparece la verdadera dimensión del
problema.
El propietario de Expansión puede decir:
“Fui campeón. Me gané deportivamente el
derecho de subir.”
Correcto.
Pero Liga MX puede preguntarle:
“¿Tiene usted la capacidad financiera para
operar dentro del ecosistema al que pretende ingresar?”
También correcto.
No nos confundamos.
Ser campeón abre la puerta deportiva.
No necesariamente paga la entrada económica.
Por eso el ascenso moderno probablemente
necesita dos llaves.
MÉRITO para ganarlo dentro de la cancha.
CAPITAL para sostenerlo fuera de ella.
---
EL MODELO EUROPEO CONTRA EL MODELO AMERICANO
Y ahora mire usted el conflicto mexicano desde
otra perspectiva.
¿Qué protege fundamentalmente el modelo
abierto europeo?
La posibilidad de llegar.
¿Qué protege fundamentalmente una estructura
cerrada de franquicias?
El valor de quienes ya llegaron.
Ésa puede ser una de las razones económicas
por las cuales el ascenso y descenso mexicano se ha convertido en una batalla
tan complicada.
Porque abrir la competencia aumenta la
meritocracia...
pero también introduce riesgo patrimonial.
Cerrar la competencia protege la inversión...
pero elimina la posibilidad deportiva de
llegar desde abajo.
Uno protege fundamentalmente el mérito.
El otro protege fundamentalmente el activo.
Y ninguno debería bastar por sí mismo.
Porque un fútbol donde únicamente importa el
mérito puede permitir que ascienda una organización incapaz de sostenerse
financieramente.
Pero un fútbol donde únicamente importa
proteger el capital puede convertirse en un club privado donde nadie nuevo
tiene derecho a entrar.
¿Entonces?
Ni uno.
Ni otro.
Los dos.
---
EL CAPITAL EXISTE
¿Quién apareció detrás de la operación de
Querétaro?
Capital estadounidense.
Un grupo de inversionistas encabezado por
Innovatio Capital.
Mire usted cómo vuelve a cerrarse el círculo.
Estamos hablando de fondos alrededor del
fútbol mundial.
De capital privado alrededor del fútbol
europeo.
De Estados Unidos como gigantesca pasarela
para la Liga MX.
Y cuando buscamos un ejemplo para explicar la
diferencia económica entre Primera División y Expansión...
volvemos a encontrarnos con inversionistas.
El capital existe.
El capital está observando el fútbol.
El capital busca oportunidades.
Entonces la verdadera pregunta para los clubes
de Expansión es:
¿Están preparados para recibirlo?
Porque quizá parte de la solución esté
exactamente ahí.
Fondos de inversión.
Inversionistas institucionales.
Socios estratégicos.
Capital mexicano.
Capital estadounidense.
Family offices.
Empresarios.
Pero naturalmente existe un pequeño detalle.
El inversionista no es Santa Claus.
Si pone dinero...
quiere algo a cambio.
Acciones.
Información.
Consejeros.
Auditorías.
Participación.
Derechos.
Rendimientos.
Y eventualmente...
control.
---
QUIEREN EL DINERO... ¿PERO QUIEREN COMPARTIR
EL PODER?
Ésta es la pregunta incómoda para algunos
propietarios de Expansión.
¿Están dispuestos a capitalizar realmente sus
clubes?
¿A incorporar socios?
¿A diluir su participación?
¿A profesionalizar consejos?
¿A abrir los libros?
¿A permitir auditorías?
¿A compartir decisiones?
¿Incluso a perder el control si aparece un
inversionista capaz de llevar al club hacia otra dimensión?
Porque resulta muy cómodo decir:
“Quiero competir contra los grandes.”
Pero para competir contra los grandes...
probablemente necesite capital grande.
Y el capital grande exige algo que nuevamente
nos lleva al principio de esta columna.
GOBERNANZA.
Un fondo serio no invierte cientos de millones
porque le gustaron los colores de la camiseta.
Hace due diligence.
Revisa estados financieros.
Pasivos.
Flujos.
Derechos.
Contratos.
Mercado.
Estadio.
Audiencias.
Proyecciones.
Gobierno corporativo.
Y finalmente pregunta:
¿quién toma las decisiones?
Mire usted dónde terminamos.
Exactamente donde empezamos.
---
EL CÍRCULO SE CIERRA
Infantino quiere incorporar capital.
UEFA teme perder el control sobre ese capital.
Europa reivindica un modelo basado en mérito
deportivo.
McAllister coloca la gobernanza en el centro
de la conversación.
Los clubes mexicanos llegan a Estados Unidos y
tienen enfrente un enorme mercado para atraer capital.
Querétaro termina en manos de inversionistas
estadounidenses.
La Liga MX protege la solvencia y el valor de
sus franquicias.
Expansión reclama el derecho a llegar por
mérito.
Y los clubes que quieren subir necesitan
capital para poder permanecer arriba.
Entonces aparece el inversionista.
Y cuando aparece...
pregunta por gobernanza.
FIFA.
UEFA.
Liga MX.
Leagues Cup.
Puebla.
Querétaro.
Liga de Expansión.
Europa.
Estados Unidos.
Parecían historias completamente diferentes.
No lo son.
Son partes de la misma discusión.
Quién pone el dinero.
Quién puede llegar.
Quién administra.
Quién toma las decisiones.
Y finalmente...
quién controla a quién.
---
MÉRITO + CAPITAL + GOBERNANZA
Quizá ésas sean las tres palabras que
definirán al nuevo fútbol.
MÉRITO.
Porque sin mérito dejamos de hablar de
deporte.
CAPITAL.
Porque sin dinero resulta imposible competir
en el fútbol profesional moderno.
GOBERNANZA.
Porque sin reglas, límites y controles...
el dinero puede terminar controlando aquello
que vino a financiar.
Ninguna funciona sola.
Mérito sin capital puede producir un campeón
incapaz de sostenerse.
Capital sin mérito puede producir una
competencia cerrada, cómoda y protegida.
Y capital sin gobernanza puede terminar
entregándole el fútbol al dinero.
Por eso el verdadero desafío no consiste en
escoger entre el modelo europeo y el estadounidense como si uno representara al
bien y el otro al mal.
Consiste en comprender qué puede aportar cada
uno...
y qué debe impedirse de ambos.
El modelo europeo protege el derecho a llegar.
El modelo estadounidense protege el valor de
quien ya llegó.
El fútbol moderno tendrá que encontrar la
manera de proteger ambos.
Y eso tiene un nombre.
Gobernanza.
---
¿QUIÉN ENTENDIÓ EL NUEVO FÚTBOL?
Y entonces regreso a Gianni Infantino.
Quizá ésa sea realmente la discusión que
existe detrás de su guerra con la UEFA.
No simplemente si Infantino es bueno o malo.
No si Europa tiene razón o FIFA la tiene.
Mucho menos si debemos regresar a un fútbol
romántico que probablemente ya no existe.
La discusión es mucho más grande:
¿Qué modelo administrará el fútbol que viene?
Uno con muchísimo más dinero.
Más mercados.
Más inversionistas.
Más plataformas.
Más competiciones.
Más países.
Más consumidores.
Y, por supuesto...
más intereses.
Infantino parece haber entendido perfectamente
el poder del capital.
UEFA parece haber entendido el peligro de que
ese capital termine modificando los equilibrios históricos del fútbol.
La Liga MX tiene enfrente un mercado
extraordinario y todavía necesita aprender a explotarlo mejor.
Expansión reclama legítimamente mérito
mientras debe resolver cómo financiarlo.
Y Laura McAllister comienza a repetir una
palabra que quizá termine convirtiéndose en el verdadero campo de batalla:
gobernanza.
Todos están jugando el mismo partido.
Aunque algunos todavía no se hayan dado
cuenta.
---
Amigo lector:
El dinero no es el enemigo del fútbol.
Tampoco es su salvador.
Es una herramienta.
Puede construir estadios.
Desarrollar jugadores.
Crear competiciones.
Expandir mercados.
Profesionalizar organizaciones.
Transformar clubes.
Y permitir que un pequeño se convierta en
grande.
Pero también puede terminar cerrando la puerta
detrás de quienes ya llegaron.
Por eso la gran batalla del fútbol moderno no
será impedir que llegue el dinero.
Ya llegó.
Será decidir quién lo administra.
Quién lo regula.
Quién se beneficia.
Quién puede entrar.
Quién puede salir.
Y quién conserva finalmente el poder.
Quizá por eso, mientras seguimos discutiendo
resultados, arbitrajes, viajes y campeonatos, el verdadero partido se está
jugando en otro lugar.
Consejos de administración.
Fondos.
Congresos.
Tribunales.
Contratos.
Televisoras.
Plataformas.
Y urnas.
Porque el nuevo fútbol se juega con tres
palabras:
MÉRITO.
CAPITAL.
GOBERNANZA.
El mérito determina quién merece llegar.
El capital determina quién puede sostenerse.
Y la gobernanza debe impedir que uno termine
destruyendo al otro.
El que entienda solamente una...
terminará perdiendo frente al que entienda las
tres.
Y no olvide este nombre, amigo lector:
LAURA McALLISTER.
Ni tampoco esta palabra:
GOBERNANZA.
La nueva manzana de la discordia en el fútbol
mundial.
Mientras tanto, nosotros...
VEREMOS Y DIREMOS...
Hasta la próxima.
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