Lalo y los 94 millones al caño

Que las aspiraciones electorales de Eduardo Rivera Pérez podrían comenzar a hacer agua. Y no precisamente por otro pleito dentro del PAN, sino porque las auditorías sobre la administración que heredó a Adán Domínguez ya van en serio.

Una de ellas apunta hacia la remodelación de la avenida Juárez, esa obra de 94 millones de pesos que cada temporada de lluvias demuestra su extraordinaria vocación hidráulica: los adoquines se levantan, las vialidades colapsan y el dinero público parece correr alegremente hacia la alcantarilla.

Lo incómodo para Lalo es que la fiscalización no vendría de Puebla, sino de la Federación. Formalmente, el responsable fue Adán Domínguez. Políticamente, nadie olvida que, durante aquella administración, uno tomaba las decisiones y el otro parecía limitarse a firmar la nómina y posar para la fotografía.

Por eso, antes de preguntar cuándo levantará la mano Lalo Rivera para 2027, quizá habría que saber cuántos adoquines seguirán en su lugar y cuántas observaciones aparecerán en la auditoría.

Los inconfesables

Dice Ariadna Montiel Reyes que en Morena no permitirán candidaturas de personajes con vínculos inconfesables, aunque aparezcan arriba en las encuestas.

La intención suena muy bien. El problema será descubrirlos si, precisamente, los vínculos son inconfesables. ¿Les aplicarán el polígrafo, les leerán el tarot o bastará con revisar quién paga las campañas, quién recomienda a los asesores y quién aparece en las fotografías que después desaparecen de Facebook?

Porque si Morena se pone verdaderamente exigente con los antecedentes, las amistades y los padrinazgos de sus aspirantes, corre el riesgo de quedarse con las boletas más limpias de la historia: completamente en blanco.

Tampoco nos ponga en aprietos, mi lideresa. Aquí en Puebla basta mirar al partidazo, donde la presidenta estatal tiene dos nombres, consejeros inconfesables y, cubriéndole las espaldas, un Chal Vengador.

¡Diablos, señorita! Una cosa es depurar Morena y otra muy distinta dejarla sin candidatos.

El CCE de adorno

Primer acto: Volkswagen elimina el tercer turno y deja fuera a casi 800 trabajadores. Puebla suma desempleo; cientos de familias, incertidumbre.

Segundo acto: el Consejo Coordinador Empresarial publica un boletín con solidaridad de membrete y recetas de competitividad para algún día. Ni una exigencia a la armadora, ni una petición de garantías laborales, ni una palabra sobre el golpe inmediato para las familias poblanas.

Tercer acto: la cúpula empresarial guarda silencio y se va a dormir.

—¿Cómo se llamó la obra?

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