Olivia Salomón: todos juntos, pero ella al frente

Olivia Salomón: todos juntos, pero ella al frente

Manda a decir Olivia Salomón Vibaldo a los maledicentes redactores de esta columna que quiere llegar a 2027 con el consenso de todas las fuerzas políticas de izquierda. Que es amiga de todos, todas y todes quienes compiten por la coordinación rumbo a 2027; que los quiere, los trae en sus pensamientos y en su corazón. Y que, por eso, habló de buscar el respaldo del PT y del Verde cuando inicien sus registros.

Que quiere a todos juntos, como hermanos, tomados de la mano y felices rumbo a los comicios constitucionales. Si se puede, hasta tarareando una canción infantil. Pero, claro, con ella al frente. Faltaba más.

El tema suena muy bien. Los maledicentes redactores tomamos nota y hacemos la aclaración a propósito de la pregunta que planteamos: ¿tiene autorización de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la lideresa nacional, Ariadna Montiel Reyes?

Queda una duda legítima: ¿estarán de acuerdo con su incursión los otros siete aspirantes que sí se registraron en tiempo y forma? Seguramente no les quedará más que sonreír en la fotografía si se trata de una orden nacional.

Como dijimos ayer, Olivia Salomón es una mujer que sabe hacer política: es institucional, inteligente y no se mueve si no tiene que moverse. Hecha la aclaración, solo queda decirlo: preguntar no es afirmar.

Servidos.

Delegados contra alcaldes: la disputa que no se vio

En los municipios de mayor competencia, uno de los principales problemas fueron los pleitos entre delegados y presidentes municipales. Al inicio de la administración, muchos de los jóvenes delegados no lograban ponerse de acuerdo con los alcaldes: sentían que las candidaturas de 2027 estaban diseñadas para ellos.

Varios ediles los miraban con recelo porque, además, los encargados de las dependencias jugaban a veces el papel de “lleva y trae”: pasaban su versión de los hechos, pero no la contraparte.

Algunos delegados sentían que las candidaturas ya les pertenecían por el simple hecho de salir a hacer el corazoncito con las manos. Pero también hubo alcaldes que les bloquearon el camino.

Esa disputa no se veía, aunque sí se comentaba. Y, como dice el clásico: “Publícalo, pero no lo cuentes”.

El mando decorativo

Pablo Salazar Vicentello actúa como si fuera el presidente de Morena en Puebla, aunque su cargo no exista en los estatutos y, en la práctica, sea decorativo. Las decisiones de verdad se toman en el Comité Ejecutivo Nacional. Ya lo habíamos dicho en este espacio: desde 2018, las decisiones de Morena se toman en Palacio Nacional y se ejecutan desde las oficinas del CEN. Así ocurre en todos los estados. Así lo decidió su fundador, Andrés Manuel López Obrador. Nada se mueve si no es con esa línea.

Si la dirigencia nacional no lo aprueba, todo queda en puro y vil cotorreo. Puro vacilón… ¡ay, qué rico vacilón!

La aclaración viene a cuento por el intento de quedarse con la dirigencia estatal del partido tras la penosa salida de Olga Lucía Romero Garci-Crespo, ocurrida la semana pasada. Hasta le llevaron un ramo de rosas mientras ella lloraba por su paso por la dirigencia.

Lo que no midieron es que a la secretaria general, Guadalupe Siyancan Peregrina, le corresponde entregar las candidaturas a diputaciones federales y locales, así como a las alcaldías. Por eso no cayó bien que Salazar exhibiera públicamente a su correligionaria Karina Pérez Popoca: su cargo no le da atribuciones para juzgar a sus compañeros de partido.

Una vez que pase el proceso electoral interno de Morena en el estado, entonces sí: si el señor Salazar convence al CEN de que es el buenazo para dirigir el partido y los astros se alinean, entonces ya lo veremos muy orondo.

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