La 28 de Octubre, de víctimas del desalojo a dueños de la calle

Este miércoles la Unión Popular de Vendedores Ambulantes, la UPVA 28 de Octubre, cumple 53 años. Querida por unos, odiada por otros, es una de las organizaciones que más ha marcado la historia social de Puebla, y también una de las que más deudas tiene con la ciudad.

Su nombre tiene origen en un golpe. El 28 de octubre de 1973, por órdenes del presidente municipal Luis Velázquez Lapuente, granaderos y maquinaria pesada arrasaron con los puestos de los ambulantes del centro. De ahí nació la resistencia y la organización tomó esa fecha como nombre.

La mayoría de quienes vendían en la calle eran mujeres jóvenes, muchas madres solteras, jefas de familia y recién llegadas del campo, que formaron una comunidad muy unida, clave para fundar el sindicato de ambulantes a finales de 1973. Hicieron una alianza poco común con estudiantes universitarios y se mantuvieron independientes del PRI.

En los ochenta llegó el reordenamiento del Centro Histórico. El 1 de agosto de 1986, el presidente municipal Jorge Murad Macluf retiró a 10 mil ambulantes del centro y los reacomodó en siete mercados de apoyo y plazas populares, tras sentarse a negociar con el líder de la organización. Tres años después fue detenido su fundador, Rubén Sarabia Sánchez, conocido como Simitrio.

La captura ocurrió en 1989 en la Ciudad de México por la entonces policía judicial de la Procuraduría General de Justicia (hoy Fiscalía General del Estado). Pasó 12 años en distintas cárceles del país, dos de ellas de alta seguridad.

Según Rita Amador, su esposa, en el sexenio de Manuel Bartlett la organización perdió más de 5 mil puestos. Al salir, entre 2001 y 2011, vivió desterrado en la capital del país, con prohibición judicial de pisar Puebla. En diciembre de 2014 lo volvieron a detener y en enero de 2015 le dictaron una pena de 35 años y medio de prisión.

El golpe más doloroso para Simitrio llegó en 2017. Meztli Omixóchitl Sarabia, su hija y activista de la organización, fue asesinada por un comando el 29 de junio de ese año. Simitrio responsabilizó al entonces gobernador Rafael Moreno Valle.

Pero la historia de la 28 de Octubre no se puede contar solo desde la persecución. Hay una deuda social que la organización no ha saldado. La que nació para defender el derecho a trabajar de los ambulantes se convirtió con los años en un grupo que se apropia de la vía pública, muchas veces de forma ilegal, y con la tolerancia de los últimos gobiernos municipales. Su imagen de organización social ha sido cuestionada por denuncias de abuso de poder, violencia y manipulación interna.

53 años después, la 28 de Octubre sigue siendo un actor que nadie en Puebla puede ignorar. La pregunta es si sigue representando a los vendedores que la fundaron o si se convirtió en un poder que decide quién usa la calle y quién no.

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