El Gali-matías naranja

El manotazo que Citlalli Hernández, secretaria nacional de Elecciones de Morena, lanzó contra Tony Gali Fayad cimbró al círculo político poblano. Tan fuerte fue el golpe que el exgobernador se bajó de la contienda a la que oficialmente nunca había subido, aunque algunos ya lo cargaban con fervor de procesión.

Quienes entienden el lenguaje de los símbolos saben que Citlalli Hernández no habla solamente por ella. Representa esas voces del más allá que, cuando se trata de candidaturas, suelen escucharse perfectamente en el más acá.

Ahora bien, ¿quién ganó con la llegada de Gali a MC? Aunque parezca extraño, también Morena. El desembarco del exgobernador dinamitó la alianza que Néstor Camarillo cocinaba con el PAN y, especialmente, con Eduardo Rivera Pérez.

Algo que Fedrha Suriano no alcanzó a ver es que, últimamente, en Palacio Nacional no miran con buenos ojos a Movimiento Ciudadano. Ni siquiera cuando se presta a hacerles el caldo gordo. Decía un viejo sabio: hay políticos tan aldeanos que creen que el país comienza y termina en la caseta de San Martín Texemlucan.

No me ayudes, comadre

Que la senadora Liz Sánchez, propietaria de la franquicia del PT en Puebla, advirtió que su partido no cederá ninguna candidatura a Morena y mucho menos la de Atlixco. Sólo le faltó rematar: “Y háganle como quieran”.

Dice que la encuesta será la que mande y que todo lo demás sale sobrando.

La declaración no fue gratuita. Liz Sánchez y el eterno dirigente petista, Alberto Anaya, acaban de colocar muy alta la vara para negociar con Morena. El problema es que, por aquí cerquita, algunos ya estaban dispuestos a envolver la candidatura de Atlixco, ponerle moño y entregarla a cambio de que los dejaran en paz.

Por eso, lo dicho por la senadora se ajusta al viejo y conocido: “No me ayudes, comadre”.

Porque Liz seguirá como senadora y el profe Anaya continuará sentado sobre la caja registradora del PT. Los demás, como siempre, serán las fichas que se intercambien cuando llegue la hora de abrir el Monopoli electoral.

Criptomonedas de alto voltaje

Ahora que fue descubierta una granja de minería de criptomonedas en Tlaola, ¿no será buen momento para desempolvar el expediente de Miguel Márquez Ríos, diputado local por Huauchinango?

Al legislador ya lo habían señalado porque en instalaciones del sindicato de electricistas aparecieron equipos para minería de criptomonedas, una especie de huachicol eléctrico en plena Sierra Norte.

Por supuesto, Márquez Ríos negó cualquier relación con aquellos aparatos y atribuyó los señalamientos a chismes de la oposición. Casi faltó que dijera que el PRIAN minó más criptomonedas y que toda la culpa, como siempre, fue de Calderón.

Sin embargo, hubo una pregunta que nunca recibió respuesta: ¿qué hacían esos equipos dentro de las oficinas del gremio?

Quizá Miguel Márquez sea un dirigente sindical bueno y santo, y el problema sea de quienes tienen la mala costumbre de pensar mal.

Quizá (léase con ceja levantada).

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