Escenas de la visita presidencial

Primero: a la clase política poblana la mandaron para atrás, a un corralito detrás de los invitados especiales. Ahí estaban todos: senadores, diputados locales, alcaldes y quienes suspiran por un puesto de elección popular. Se tomaron fotos entre ellos, se echaron porras y fabricaron su propia narrativa: que si la señal, que si tú la traes, que si ya te la quitaron, que si ya te la devolvieron.

¿Por qué los mandaron detrás de los invitados especiales?, preguntará el respetable. Para que no hicieran campaña con la imagen de la presidenta ni salieran diciendo que ya recibieron señales divinas. Y, de paso, para que se les bajaran los humos y recordaran que llegaron hasta ahí no por méritos propios, sino por el efecto AMLO, Sheinbaum y Armenta. Fueron, apenas, convidados a la fiesta.

Segundo: el gobernador Alejandro Armenta Mier llevó una estructura que lo respalda y se notó durante el acto. Incluso, ese grupo salió a defenderlo frente a la presidenta. Cuando alguien quiso manifestarse contra el Cablebús, los asistentes —que no fueron pocos— corearon: “¡Sí al Cablebús!”, y dejaron al inconforme como el solitario de la cuadra.

Alguien le dijo a la H. Redacción: “Ve, esa es toda la fuerza del gobernador”, mientras señalaba el auditorio, que estaba a reventar.

Tercero : la única que logró colarse al área de invitados especiales y posar una y otra vez para demostrar que sí estuvo en la visita presidencial fue la directora de Museos, María Fernanda Cruz Domínguez. Hizo lo que sus demás compañeros del gobierno estatal no pudieron: conseguir la foto. Esa necesidad de decir: “Yo sí estuve y a mí sí me quieren”.

Por ahí andaban también la aún presidenta de Morena y Norberto “El Zurdito” Amaya, quien se la pasó haciendo la V de la victoria.

Ahora sí, señales de arriba

En la visita presidencial, hubo quienes buscaron señales divinas entre fotos, saludos y porras. Pero la señal de arriba —de mucho más arriba— ya llegó: en Xalapa, el próximo arzobispo de Puebla Jorge Carlos Patrón Wuong tuvo su primera sesión informativa.

Ayer, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, acompañado por los obispos auxiliares y representantes del presbiterio, le presentó la historia, las fortalezas y los pendientes de la Arquidiócesis. También hablaron de la realidad social, política, cultural y económica de Puebla. O sea: no todo fue sacristía. Charlaron de lo que realmente ocurre en Puebla.

Pusieron sobre la mesa al Seminario Palafoxiano, la Catedral, las parroquias, el clero, la vida consagrada y los laicos. Patrón Wong dijo que Puebla ocupa un lugar importante en su corazón y que recibió con sorpresa la encomienda papal. El 19 de noviembre tomará posesión. Para entonces ya tendrá el mapa; falta que aterrice en la Puebla en vivo y a todo color, que suele ser bastante más complicada que cualquier presentación.

Comparte este artículo: