Obra pública S.A.

Tremendo manotazo dio el gobernador Alejandro Armenta Mier al revelar que el 90 por ciento de los alcaldes separados de sus cargos eran constructores.

Según el mandatario, no sólo despachaban en la presidencia municipal: tenían la maestría en quedarse con las utilidades de las obras que ellos mismos se asignaban.

No prendían las revolvedoras, no cargaban los bultos de cemento ni hacían la mezcla. Esos nomás facturaron con cargo al erario, faltaba más.

Sería el colmo suponer que dichos ediles les cobraran a sus propias empresas el famoso 20 por ciento por asignarles la obra.

¿O hasta eso serían capaces? ¿Qué constructoras controlaban? ¿Estaban directamente a nombre de los ediles, de sus familiares, de sus socios o de algún prestanombres?

Todas esas preguntas se las hace la H. Redacción para saber dónde se forma uno, porque nomás no alcanza con lo de la pensión y ahí ya no hay milpa —mil pa’ ti y mil pa’ mí— es el maizal completo.

Como dijera el clásico: no sólo le jalaron unos pelitos; le arrancaron toda la cabellera y de un tirón.

La araña investiga.

Round de sombra

Que en el PAN estatal estarían preparando a Genoveva Huerta Villegas como candidata a la alcaldía de la Angelópolis.

Y no porque sea la más combativa ni la crítica más feroz de las administraciones de Morena.

Más bien por todo lo contrario: porque cada movimiento vendría acompañado de un guiño de ojo.

Ella no jugaría para ganar, no pelearía por las candidaturas a las diputaciones locales ni apoyaría a quienes busquen gobernar los municipios de la zona conurbada. Sería la mejor carta para hacer como que son oposición sin ser realmente oposición.

Ahora bien, ninguno de los otros nombres mencionados rumbo a la alcaldía de Puebla trae punch ni verdaderas ganas de ganar. Todo parece un enorme round de sombra: mucho movimiento de brazos, pero ningún golpe.

Y todos se pelean por ser fieles…a Morena.

Si en casi dos años no han rozado al gobierno estatal ni con el pétalo de un sarcasmo, ¿de verdad se pondrán los guantes en 2027? O como dice el trío Los Panchos: “Lo dudo, lo dudo, lo dudo”.

La maldita memoria

En el partido naranja también hace aire: Néstor Camarillo llegó al Senado por el PRI fingiendo que era indígena. Lo maravilloso del caso es que Movimiento Ciudadano impugnó ese registro.

Hoy Camarillo milita en MC y levanta la mano para buscar la alcaldía de Puebla.

¡Poing! (Onomatopeya de la H. Redacción al activar su maldita memoria).

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