¿Pues qué le hicimos a Mario Delgado?

Se nota a leguas que al secretario de Educación Pública federal, Mario Delgado Carrillo, le caemos mal los poblanos. No conforme con imponer a su primo como diputado federal por Atlixco, ahora quiere hacernos otra maldad: imponer al gran desconocido Eurípides Flores como candidato por un distrito federal de Puebla capital.¿Qué le hicimos los poblanos a Delgado? ¿Nos burlamos de la botarga que siempre lo acompañaba? Un poquito, sí, pero tampoco era para tanto. ¿Le quedamos a deber lo de la tanda? ¿Le cayó pesado el último chile en nogada de la temporada? ¿Fue al mercado Independencia y le vendieron un iPhone pirata? ¿Le robaron una llanta? Vaya usted a saber, pero le caemos mal.Sea como sea, ¿quién le va a negar esa posición a un secretario de Estado?Y ahora, vamos a lo que importa: ¿qué ha hecho el tal Eurípides? Fuera de declarar sobre la academia militarizada Ignacio Zaragoza y poner y quitar lonas con su cara, la neta, la neta, nada. Pero estamos en México. Y ya que será impuesto desde la SEP federal, a ver si don Mario Delgado le presta su botarga y, al menos en campaña, prometemos no reírnos.

Morena y la cicatriz que todavía no aparece

En varios estados del país, personajes de la llamada 4T han expresado su inconformidad con los resultados de las encuestas para elegir a sus candidatos —perdón, coordinadores—. Tatiana Clouthier ya habló de un movimiento contra quien resultó abanderada a la gubernatura de Nuevo León.La pregunta es ¿qué pasará cuando se conozcan los resultados en Puebla, la zona conurbada y algunos de los principales municipios? ¿Habrá rebeldía de quienes queden fuera? ¿Jugarán las contras? ¿Empezará en X una campaña contra quien resulte ganador?Son preguntas pertinentes porque, hasta ahora, no se ve que ya estén trabajando una operación cicatriz. La herida todavía no está, pero estará. Ya se alcanza a imaginar la escena: saldrán hasta las asociaciones de boleros del Centro Histórico o alguna agrupación con nombre de algún prócer a convocar a una rueda de prensa y despotricar contra quien resulte ganador. Ya vimos que revivieron hasta al Lupillo con todo y chinguiñas, recientemente. El problema de Morena es que no parece preparado para contener la inconformidad que aún no llega, pero podría llegar. Y el canibalismo partidista, como se sabe, es sello de la casa.

Los cuchillos azules

En el grupo yunqista de Eduardo Rivera Pérez tiene una consigna: todo lo que favorezca a Mario Riestra Piña y a los suyos se cuestiona, se minimiza o se denuesta. Con razón o sin ella. Y, si el golpe puede darse en público, mejor: que lo escuchen todos. ¿Es una estrategia acordada? ¿Hay alguien de más arriba patrocinando esas críticas para impedir que se cierren los acuerdos internos? ¿O nomás se dejaron llevar por el famosísimo grito de “¡banzai!” y se lanzaron todos al mismo tiempo?La pelea es entre esos dos grupos. Y a Lalo Rivera, por lo que se ve, podría tocarle una diputación plurinominal: para él o para su esposaAunque no sale mal evaluado rumbo a la alcaldía en 2027, en la dirigencia estatal lo ven lejos del Palacio de Charlie Hall. También saben que, si se registra, no será solo para competir: buscará sacar a los actuales de la dirigencia más adelante.Por eso los cuchillos azules ya están afilados. En público, todos sonríen; por debajo de la mesa, cada quien mide dónde clavar.

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