El escándalo Taddei que salpicó a Puebla
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El lunes publicamos que dos empresas vinculadas al escándalo de Guadalupe Taddei y Hernández Casillas también hicieron negocios en Puebla. Una nota de Contralínea, publicada en 2023, reportó que ambas recibieron casi 49 millones de pesos. Ahora aparecen nuevos contratos: durante el proceso electoral 2023-2024, el IEE poblano contrató por más de 183 millones a Comercializadora JVLY y Gráficas Corona J.E. Los montos constan en el informe individual de la ASE.
JVLY obtuvo 129.7 millones por material electoral; Gráficas Corona, 53.5 millones en tres contratos. En el caso de JVLY, la auditoría solicitó aclarar la falta de actas correspondientes a dos etapas de la licitación. Reportajes nacionales la vinculan con empresas señaladas por presuntas irregularidades en contratos del INE. Además, el padrón del IEE registra como representante legal a Jesús Alberto Juárez Calvo, también reportado como apoderado de JVLY y representante de Formas Finas en Zacatecas.
A Gráficas Corona esos reportajes la relacionan con el conglomerado de los Hernández Casillas y con licitaciones cuestionadas en otros estados. Hay matices: Blanca Cruz negó que JVLY pertenezca a Hernández Casillas y ninguna de las dos empresas aparece en el núcleo de siete firmas atribuido a la UIF.
Y mientras siguen las preguntas por los contratos, ayer la periodista Yohali Reséndiz informó que en Picacho 259 ya estaría decidido que Judith Lozano Pérez releve a Blanca Cruz al frente del organismo. Se espera que mañana la elijan presidenta. O sea: el acuerdo ya estaría planchado, desde quien puede poner París a sus pies.
La credibilidad del IEE está en entredicho. No sabemos quién autorizó estos contratos ni cómo se toman las decisiones dentro del organismo. Por ahora, el instituto parece un castillo de naipes: basta una ráfaga para que empiece a tambalearse.
En el PAN inicia la operación apapacho
En la dirigencia estatal del PAN juran que en 2027 será una mujer quien los abandere. La apuesta de los Riestra boys es Genoveva Huerta Villegas, hasta ayer secretaria general del partido.
No es casualidad que desde finales del año pasado la ciudad se llenara de bardas con un mensaje: “Te amo, Genoveva”. Sin apellidos, sin firma y, hasta ahora, sin candidatura. Un amor que empezó con pintura azul y podría terminar en una mesa de negociación.
Genoveva ya levantó la mano. Enfrente está Ana Teresa Aranda, respaldada por Eduardo Rivera y los seguidores de El Yunque. Huerta buscaría un acuerdo para que ambas caminen juntas, aunque en política la foto sonriente suele llegar antes que el acuerdo.
Por lo pronto, Ana Tere y sus seguidoras repartieron abrazos en el Comité Municipal, territorio de los muchachos de Riestra. Así arranca la operación apapacho: saludo, foto y luego veremos quién se queda con la candidatura.
¿Los seguidores de Rivera entregarán la posición por las buenas? ¿O será Eduardo el caballo negro? Esa posibilidad ya la habíamos planteado en este espacio desde hace poco más de un mes. Aunque, en la dirigencia dicen que su apuesta va por una diputación plurinominal, aunque aquí ya planteamos que podría buscar la alcaldía. Se corren apuestas.
En Morena, tic, tac, tic, tac
En Morena corren dos versiones: el candidato o la candidata se conocería en 15 días, para evitar divisiones, o hasta el 5 de diciembre. La segunda opción tiene su riesgo: más tiempo para que suba el tono de las confrontaciones y la operación cicatriz termine necesitando cirujano.
Fuentes de primer nivel juran que en el CEN ya está dicho todo. Sólo falta que acomoden las piezas. En el partido guinda, al parecer, el suspenso también forma parte de la estrategia. A menos que haya sorpresas. Ya es cosa de tiempo, tic, tac, tic, tac, tic, tac.
