La guerra: Bonita o Pepe

Con los registros de Gabriela “La Bonita” Sánchez y del alcalde Pepe Chedraui arrancó la carrera por la alcaldía de Puebla. Pero la pregunta no es quién hizo más ruido, sino quién tendrá la última palabra: ¿el CEN de Morena o el aparato estatal?

¿Dará tiempo para que cambien los números de las encuestas? ¿Esas mediciones decidirán la candidatura o habrá negociación con la dirigencia nacional de Morena? ¿La apuesta será estirar la liga sin romperla? Y una más: ¿Morena nacional será árbitro de la contienda o invitada de palo en la elección de Puebla?

Gaby salió a la calle, reunió a miles y lanzó mensajes con destinatario. El mensaje llegó fuerte y claro a las oficinas donde despachan Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. Chedraui, en cambio, se registró sin estruendo y apegado a la convocatoria. Dos formas de entrar al proceso; ahora falta saber quién pone las reglas y quién termina inclinando la balanza. La batalla, al final, no se librará en Puebla.

Si la candidatura es para una mujer, Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra lleva una amplia ventaja. Si es para un hombre, Pepe Chedraui trae números. Se aceptan apuestas.


Cada quien con su taco

Dice el viejo refrán: en la forma de agarrar el taco se conoce quién es más tragón. Este fin de semana, cada aspirante a la alcaldía de Puebla mostró su estilo para registrarse en Morena.

Gabriela “La Bonita” Sánchez mostró músculo: miles de personas la acompañaron en una marcha que terminó en mitin en el Zócalo. Desde ahí lanzó dos mensajes con destinatario: pidió que los demás aspirantes también renuncien a sus cargos y habló de separar el poder político del económico. Con la inversión de Carlos Slim en el Centro Histórico sobre la mesa, la alusión quedó servida.

Pepe Chedraui, en cambio, fue más cauto. Hizo su registro frente a la computadora y conforme a la convocatoria. Sin matracas, confeti, banda de guerra ni cohetes: sabe que las reglas prohíben las manifestaciones multitudinarias y que cualquier descuido podría darle argumentos a quien quiera impugnarlo.

Tampoco mandó recados a sus adversarios ni hubo comunicado para anunciar el trámite. Gaby mostró músculo en la calle, algo que juega a su favor; Pepe apostó por el control del proceso. Chedraui ha mantenido esa estrategia: no responder a un solo ataque. En Morena, hasta el registro sirve para mostrar las cartas. Y esto apenas empieza: cada quien ya eligió cómo jugar las suyas.


Preguntas para joder a un morenista

Con la lista de registros de Morena sobre la mesa, van algunas preguntas: ¿a quién le suma votos y a quién se los quita, dentro del partido, la inscripción de Claudia Rivera Vivanco? ¿A quién beneficia la llegada de Ana Lluvia Vilchis al proceso?

Y Raymundo Atanacio, ¿trae la bendición de quien gobierna? En su destape cometió varias pifias: primero dijo “resolvido” dos veces —y eso que fue rector de una universidad pública— y después cuestionó los servicios de salud que reciben los ciudadanos, un tema que compete al gobierno estatal. ¡Plop y recontra plop! Se hizo un flaco favor.

¿Y qué pasará con Rodrigo Abdala? Es cercano a quien toma las decisiones en la entidad, pero no apareció en la lista de registros. ¿No quiso entrar, no le dieron luz verde o hay un plan mayor para él? La dirigencia estatal de Morena está prácticamente vacante. ¿Será que por ahí va el plan? Recuerden esta es una columna de trascendidos, no hay nada escrito.

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