El quién es quién en las tallas

El quién es quién en las tallas

Gracias a Nay Salvatori y a Grace Palomares por todo lo que hacen para inspirar a este humilde espacio noticioso. La H. Redacción les pondrá un altar para que nunca dejen de darnos material.

Pero ahora se suma un nuevo personaje: Liz Vilchis, de todas nuestras consideraciones, autora de esos bonitos tuits que dejaron un legado sobre ética, derechos humanos, igualdad y fraternidad. Faltaba más.

La muy H. Redacción se pregunta: ¿de dónde viene semejante obsesión contra los gorditos, las gorditas y todo aquello que tenga un gramo de grasita?

Porque quien condujo el Quién es quién en las mentiras durante el obradorismo dejó varias preguntas sin responder: ¿quién la contrató y por qué? ¿Quién la protege? ¿Quién decidió convertirla en vocera de la moral mediática?

¿Volverá a encontrar refugio en la nómina de la 4T? Según cuentan, lleva tiempo tocando las puertas de varios gobiernos estatales en busca de chamba.

¿O terminará como representante de Ozempic y Mounjaro, al frente de una nueva sección: Quién es quién en las tallas?

El avestruz sigue la ruta del dinero

La clave para jugar al avestruz es sencilla: esconder la cabeza y esperar que nadie aplique la vieja máxima de follow the money. En Atlixco, dicen que nadie sabe dónde andan las autoridades municipales. Silencio y discreción.

Una de las preguntas es ¿por qué Rodvell Corporation S.A. de C.V. obtuvo dos contratos, por un total de un millón 350 mil pesos, para el mantenimiento del alumbrado público y la verificación de instalaciones eléctricas?

La información no es nueva. El Popular ya la había documentado. El avestruz puede esconder la cabeza, pero los contratos siempre dejan las plumas de fuera.

El funeral azul

La H. Redacción baraja las cartas del tarot y contempla el futuro: ¿qué ocurrirá si el PAN convierte las elecciones de 2027 en un verdadero fracaso? El escenario no está fuera de la realidad. Es más, los panistas hacen cuanto pueden para no ganar.

¿Dónde quedarán entonces los grupos de Eduardo Rivera Pérez y Mario Riestra Piña, que un día sí y al siguiente también se golpean por debajo del cinturón? Porque eso de la unidad panista resulta tan verdadero como una promesa de amor eterno pronunciada bajo luces de neón a las tres de la mañana.

Si pierden, ya conocemos el ritual: el grupo de Eduardo culpará al de Mario; el de Mario, al de Eduardo; el Comité Nacional señalará al estatal y todos terminarán responsabilizando a la militancia.

Comparte este artículo: